Julio, 2026.- La celebración del Aniversario 73 del histórico Asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes llega hasta nosotros en el momento, quizá, más complejo vivido por la Revolución cubana en toda su trayectoria, desde el triunfo glorioso del Primero de Enero de 1959 hasta la fecha.
Fueron muchos, y mortales, los peligros afrontados por la Generación del Centenario en su determinación de retomar la lucha por la soberanía nacional el 26 de Julio de 1953, con el propósito de derrocar la dictadura batistiana proimperialista, honrar la memoria y el ejemplo del Apóstol de la independencia, José Martí, a 100 años de su nacimiento, y entregarle al pueblo los derechos vulnerados durante más de cuatro siglos.
Con Fidel al frente, los combatientes moncadistas llegaron hasta Bayamo y Santiago de Cuba en aquella fecha con la firme voluntad de vencer o morir por su ideal de independencia, forjado en el análisis correcto de la historia y el conocimiento real de las demandas y necesidades de la Patria.
Varios de ellos cayeron en combate, pero la venganza de la dictadura y de sus cómplices fue brutal: luego de finalizada la acción principal del 26 de julio, los esbirros asesinaron a sangre fría a más de 70 jóvenes participantes en la escaramuza rojinegra, y trataron de reducir a cero el prestigio y la dignidad de los héroes muertos y de los sobrevivientes.
Pero se equivocaron. No conocían la estrategia de lucha, la visión de futuro, el amor a su pueblo y la firme vocación antimperialista de un líder como Fidel Castro Ruz, capaz de convertir las derrotas en victorias. Un paladín que levantó un movimiento de las cenizas, aglutinó a millones a favor de una causa justa y convirtió un país pobre y pequeño en ejemplo de dignidad, ética y solidaridad para todo el mundo.
Como lo fueron la odiosa dictadura de Fulgencio Batista y la tutela yanqui en 1953, otra afrenta se levanta hoy contra los hijos de este archipiélago humanista y rebelde en el año del Centenario de Fidel: Se trata del crimen más infame cometido por el bloqueo genocida del gobierno de Estados Unidos contra el pueblo cubano en las últimas seis décadas, empeñado en matar de hambre y necesidades, bombardear o poner de rodillas, a nueve millones de seres humanos aislados en esta porción del Caribe.
Donald Trump y Marco Rubio son los principales promotores y artífices de la política demencial que estrangula y amenaza a la mayoría de las familias cubanas en la actual coyuntura. Ellos, y quienes apoyan o impulsan esa postura fascista son la continuidad de Fulgencio Batista, de los Tigres de Masferrer, de los Tabernillas, de los sicarios de Prio Chaviano, y de todos los que aspiran a devolver a Cuba a la condición neocolonial, al vasallaje y a la pérdida de los derechos conquistados al precio de la sangre y el sacrificio de hombres y mujeres como los asaltantes del Moncada.
Nuevas batallas, nuevos retos, nuevas trincheras, y múltiples peligros y amenazas se insertan ahora mismo en el camino de la Patria. En el actual viacrucis, únicamente podrán salvarnos de la trampa yanqui el apego incondicional del pueblo y de sus líderes a los principios revolucionarios; la ética de los dirigentes y su capacidad de convencer y aglutinar todos los días; la eficiencia en la producción de alimentos y en las tareas del gobierno y la economía; la transparencia en el control estatal, la disciplina en cualquier ámbito, el rechazo a la corrupción y la capacidad de no olvidar la historia, entre otros encargos por fortalecer en esta tierra martiana y fidelista.
En el aniversario 73 de los sucesos del 26 de julio, como respaldo a la batalla actual contra el fascismo y la infamia de la Casa Blanca contra Cuba, traemos al presente las palabras del líder de aquel movimiento, el joven abogado Fidel Castro Ruz, durante el juicio donde fueron juzgados y condenados los asaltantes al Moncada:
“Hay una razón que nos asiste más poderosa que todas las demás: Somos Cubanos, y ser cubano implica un deber, no cumplirlo es crimen y es tracción. Vivimos orgullosos de la historia de nuestra Patria, lo aprendimos en la escuela y hemos crecido oyendo hablar de libertad, de justicia y de derechos. Se nos enseño a venerar desde temprano el ejemplo glorioso de nuestros héroes y martíes. Céspedes, Agramonte, Maceo, Gómez y Martí, fueron los primeros nombres que se grabaron en nuestro cerebro, se nos enseño que el Titán había dicho que la libertad no se mendiga, sino que se conquista con el filo del machete (… Nacimos en un país libre que nos legaron nuestros padres, y primero se hundirá la isla en el mar antes que consintamos en ser esclavos de nadie…).
Esa fue la convicción de los asaltantes al Moncada: La misma que ratificamos hoy todos los cubanos frente al odio y la venganza imperialista en el año del Centenario de Fidel Castro Ruz y en el nuevo Aniversario de la epopeya del 26 de Julio.

