El campesino cubano
rinde tributo a Fidel:
Cien años de andar con él, unidos mano con mano.
La tierra, el color humano
de la campiña sembrada;
la paz en cada alborada
son obras del Comandante: del Fidel digno y vibrante que se creció en el Moncada.
¡Sin Fidel no habría guajiro
con riqueza y con salud,
ni educación con virtud para el niño campesino.
Es Niceto, y es Sabino cargados de gratitud!
Fidel fue la magnitud de aquel congreso en La Sierra, fue la reforma en la tierra, y es pueblo en la multitud.
¡Vivan Fidel y su luz en los montes y en el llano.
¡Viva el agricultor cubano que marchó siempre con él!
El anapismo le es fiel, y jura en su Centenario seguir siendo el escenario
de victoria y producción, de hacer más Revolución y por siempre solidario!

