La sala de Neonatología del hospital Gineco-Obstétrico «José Ramón López Tabrane», de Matanzas, abriga entre cuneros a pequeños capaces de sostener el amor de Janssay Smitten Iribe Andudi que, en forma de pulpito tejido a crochet llega para aliviar.
Una referencia más y las ansias de contribuir desde las puntadas a transformar el entorno extrauterino en un lugar cálido y seguro, para aquellos que debido a patologías diversas no pueden disfrutar de los brazos de mamá, devino motivación para la artista aficionada de esta ciudad.
Entre los enlaces enviados por Mirian Enriqueta Ramos Rodríguez, miembro de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas (ACAA), como parte de mi preparación, encontré «Abrazos de pulpitos», alternativa ya empleada en la provincia de Pinar del Rìo, explicó Iribe Andudi.
Durante la conversación con la Agencia Cubana de Noticias la apasionada por el arte de tejer a crochet refirió que, ante la oportunidad de apoyar, llegó al hospital materno para indagar acerca de la iniciativa, que favorece a la recuperación de los neonatos y resulta símbolo del cuidado humano.
Con este tema me sensibilicé al instante y comencé a investigarlo a profundidad mediante la información ya compartida en redes sociales, estuve en el hospital y por la importancia real para el neurodesarrollo del recién nacido me decidí a donar pulpitos tejidos a crochet, contó.
Para quien ya sintió en el vientre crecer una vida, lo que llega a cambiarlo todo con el primer llanto, saber de esos seres tan delicados e indefensos, despierta un sentimiento diferente, útil cuando unas manos colmadas de entrega son capaces de tejer esperanza y abrazar a quien más lo necesita.
Elaborar estos pulpitos despertó en mí un sentimiento hermoso porque soy madre y adoro a los niños, cada puntada la daba con toda la dedicación del mundo, aún más al saber que en mis manos crecía ese amor, capaz de llegar a ellos en los tentáculos, en el color del hilo o la expresión del rostro del acompañante terapéutico, enfatizó.
La utilización de este método promueve respuestas fisiológicas y emocionales, reducen el estrés, ofrecen un punto seguro de agarre, disminuye el riesgo de que los pequeños retiren accidentalmente las sondas y los tubos o dispositivos indispensables para su recuperación, mientras se encuentran en cuidados neonatales.
Como un pequeño gesto de lana, califican muchos a los pulpos tejidos a crochet que simulan la forma y textura del cordón umbilical, diseñados para proporcionar seguridad, confort y acompañamiento en medio de la recuperación, refirió.
Guiada por la certeza de tejer esperanzas y cuidar vidas, aún sin permanecer dentro de la sala de cuidados neonatales, Janssay Smitten guarda con especial estima el momento en que entregó a las enfermeras de guardia un pedazo de su corazón, atrapado entre puntadas y medidas exactas.
Resultó una experiencia única -enfatizó- la doctora y las enfermeras que recibieron los pulpos de apego lo agradecieron felices y con cariño enorme. Fui personalmente y aunque no me permitieron entrar porque es una terapia, eternicé ese día como una fotografía en el alma.
Tomado de ACN

