Florida, 2026.- La puesta en marcha de las nuevas transformaciones aprobadas por el Partido y el Gobierno cubano exige de los sindicatos jugar un papel activo en la representación y defensa de los derechos de los trabajadores en cada lugar donde actúan.
La introducción y legalización de estructuras inéditas para la gestión económica y la descentralización de facultades y prerrogativas para las administraciones empresariales, tanto estatales como privadas, constituye un reto para el movimiento obrero, obligado a conocer y desempeñar, mejor que nunca, su papel en cada centro laboral donde se produzcan cambios radicales.
Procesos de liquidación y creación de empresas, licitación de locales, acceso a la inversión extranjera directa, encadenamientos productivos con otros actores y creación de sociedades mercantiles, participación accionista y liberalización de facultades en temas como la reducción de plantillas, contratación de fuerza de trabajo, pago de salarios y distribución de utilidades, entre otros, demandan una sección sindical fortalecida y lista para enfrentar posibles distorsiones.
Le corresponde al sindicato participar en los procesos, exigir transparencia, preguntar y evacuar dudas de manera oportuna, con el propósito de mantener informado al resto del colectivo y apoyar el avance de las medidas sin olvidar su encargo de organizador, educador y movilizador de las masas trabajadoras.

