Junio, 2026.- El pacto acumulado de las recientes medidas coercitivas del gobierno de Estados Unidos contra el pueblo cubano afecta, sobre todo, a los grupos sociales más vulnerables del municipio de Florida, atrapados entre los problemas creados aquí por el bloqueo y la ineficacia de muchas de las medidas internas tendientes a contrarrestar la esencia de ese engendro criminal.
Así lo demuestra el criterio de un número creciente de ancianos y trabajadores atrapados ahora mismo entre las supuestas ventajas de las tarjetas magnéticas y un sistema bancario incapaz de responder a las demandas de efectivo de los clientes por falta de solvencia monetaria.
Mientras tanto, en medio de convocatorias fallidas y aparente exigencia gubernamental, la red de mercados legales e informales se convierte cada vez más en un viacrucis para acceder a los alimentos y otros recursos básicos, si no se cuenta con dinero físico en el bolsillo.
Por este rumbo se acrecientan cada vez más la polarización social y la desconfianza en el valor del trabajo creador, mientras la informalidad y la delincuencia buscan ganancias rápidas y una liquidez convertida en carestía para muchos.
Buscar y aplicar soluciones audaces por parte de la administración local y organismos afines resulta imperativo cuando se conoce de pacientes con enfermedades crónicas y otros que precisan adquirir su medicamento, o pagar un transporte para acudir a una consulta; y eso demanda cantidades de dinero y no solo 1000 pesos como se ofrece hoy en algunas sucursales bancarias del municipio.
Frente a ese panorama, la pregunta de los que hoy viven de un salario estatal y de una pensión en Florida sigue siendo la misma: ¿Dónde está el dinero?… ¿quién lo atesora y lo esquiva de los bancos? ¿Por qué nadie puede hacer cumplir aquí lo establecido para los depósitos y otras obligaciones con la banca? ¿Quién acompaña, representa y orienta a los desesperados en situación de necesidad financiera coyuntural?
Son tiempos duros y de resistencia ante la voracidad, la locura y la amenaza genocida del imperio más poderoso del mundo contra Cuba. Pero esa resistencia, como ha reiterado el presidente de la República, debe ser creativa; centrada en resolver los problemas con inteligencia, control, exigencia y humanismo; haciendo cada cual su parte del deber para que nadie: ni el poderío del Norte, ni la desesperación de los nuestros, puedan vencernos.

