Pongamos freno a la incultura y la vulgaridad

Junio, 2026.- Desde que el mundo avanzó en la era moderna y el hombre se agrupo en comunidades más amplias, las crisis económicas o políticas han acarreado consigo un sinnúmero de fenómenos negativos que impactan en la sociedad; alarman en unos casos, y en otros se convierten en parte de la vida común siempre que no se enfrenten con la voluntad y la fuerza requerida en el momento oportuno.

Dejo claro que no hablaremos ahora mismo de situaciones psicológicas como la ansiedad, la depresión, la desesperanza o el insomnio, ni de comportamientos tales como el consumismo desesperado, la indiferencia, el aislamiento, la incomprensión o la falta de solidaridad y la apatía.

Hablamos de sus posibles consecuencias visibles, y de la prostitución del carácter. Hablamos de la vulgaridad de algunos y de la falta de respeto al prójimo de otros en medio de las carencias y dificultades actuales. Hablamos del deterioro de la educación, los valores y la cultura, frente a desafíos tremendos en la batalla que libramos ahora mismo por salvaguardar la soberanía y la dignidad sin que nuestro barco naufrague en el mar del odio y la venganza imperialista.

¿Qué cosa son, sino vulgaridades, mal gusto, falta de educación y marginalidad rampante el empleo de palabras obscenas y la grosería que se escuchan a todo volumen, incluso por las féminas, en cualquier ámbito, ya sean el hogar o la calle, sin el más mínimo pudor, frente a niños y personas mayores que merecen respeto?

¿Cuánto insulto al derecho a la tranquilidad ciudadana, al civismo y a la salud pública y privada constituyen los Disc jeys de barrios y los musicalizadores de motorinas, coches y bici taxis? Esos mismos que desafían normas legales y se apropian el derecho de instalar o transportar un escándalo sonoro cuando les viene en gana, sin tener en cuenta el momento ni quien desea disfrutar del silencio, o descansar sin que le revienten los oídos con el último reguetón o reparto de moda…

¿Qué será de las futuras generaciones de cubanos y cubanas si algunas familias, yo diaria hoy demasiadas, continúan renunciado a la buena formación de los hijos, mientras el sistema educacional, impactado, asimismo por la crisis económica y otros fenómenos, se debilita en su importante misión de moldear el carácter, ofrecer herramientas y fomentar la cultura general integral de los pinos nuevos?

¿Y si hablamos además de la normalización del robo descarado y del concepto de lucha para apropiarse en pleno día, a cara limpia y frente a todos, de los recursos del Estado, que son en definitiva los de todo el pueblo, como ocurre en no pocas instituciones paralizadas y otras del municipio de Florida?

Son demasiadas preguntas y pudieran ser más de esas que requieren respuesta y atención inmediata, enfrentamiento oficialista y trabajo político ideológico certeros si queremos salvaguardar la cultura, la idiosincrasia, el respeto, la legalidad y los valores de un país que se convirtió en ejemplo para muchos en el mundo, pero que puede llegar a desconocerse si no actuamos a tiempo.

Sin dudas venceremos al imperialismo; a su bloqueo y al genocidio al que nos someten: ¿Pero seremos capaces de salvarnos de los vicios, las desviaciones, el irrespeto a las leyes y la incultura que crecen como mala hierba en cada rincón del municipio y del país?

Mañana sería demasiado tarde para hacer lo que hoy se demanda con necesaria urgencia.

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Acerca de Pedro Pablo Sáez Herrera

Licenciado en estudios Socioculturales de la Universidad de Camagüey. Diplomado en Periodismo. Labora como periodista en Radio Florida atendiendo sectores como Salud Pública, la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, Trabajo y Seguridad Social, entre otros. Contactos: Twitter: @SanPPZeta Facebook: Pedro Pablo Sáez

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