Mayo, 2026.- Los cubanos que residimos en este archipiélago rebelde y solidario no queremos la guerra. Esa convicción se palpa con fuerza mayoritaria entre los que opinan en las calles, en centros laborales y en el ámbito residencial, dónde cada día se materializan aquí la supervivencia y firmeza popular frente a la agresión genocida del Imperio militar más poderoso del mundo.
Aun cuando la resistencia cubana supera los límites de la epopeya, la muerte y la destrucción no encajan en los planes de un pueblo amante de la paz, dónde la solidaridad humana, la risa de los niños y la tranquilidad ciudadana se convirtieron desde hace 67 años en realidades palpables para miles de familias.
No queremos ni promovemos la guerra, y el mundo lo sabe, aun cuando en esta porción de tierra se defiende el derecho a prepararse para enfrentarla, si la actual administración de la Casa Blanca se atreviera a transitar desde la amenaza mediática a la acción de mancillar la soberanía de este suelo patrio.
Ahora mismo se cuentan por miles los artículos y publicaciones en redes que desde Miami mienten, tergiversan realidades y promueven la agresividad del imperialismo contra la población cubana, y duele que sean a veces los propios hijos de esta tierra quienes inciten el odio, la división y el genocidio fratricida.
La más reciente infamia de Marco Rubio y de la camarilla mafiosa anticubana en el Congreso de Estados Unidos impulsó una acusación infame contra el líder al frente de la Revolución cubana, el general de Ejército Raúl Castro Ruz, culpándolo del derribo de las avionetas de la organización Hermanos al Rescate.
En su nuevo y cacareado pretexto, olvidan decir que ese mismo grupo terrorista de La Florida violó el espacio aéreo de esta isla en más de 20 ocasiones con la anuencia del gobierno gringo, y desafió las reiteradas advertencias de las autoridades cubanas.
El pueblo de Fidel rechaza cada palabra y cada argumento donde se mancille el prestigio de Raúl Castro Ruz, un héroe de la República cuya vida entera la dedicó a batallar por la libertad y la dignidad de millones de hombres y mujeres humildes, dentro y fuera del país.
Por encima de la ignominia, la amenaza del uso de la fuerza y la arrogancia del imperio, Cuba seguirá de pie; ofreciendo al mundo una lección de dignidad y de aplomo; de respeto a la historia vivida y de la más alta convicción de que la Patria se defiende hasta la muerte cuando sabemos que la razón, la justicia y el derecho están de este lado del estrecho de La Florida.

