Florida, 3 abr.- Durante años las redes de farmacias cubanas constituyeron una garantía de seguridad en el acceso de la población a medicamentos básicos o necesarios para aliviar cualquier problema de salud.
La comercialización segura de antibióticos, analgésicos, jarabes, pomadas, productos de primeros auxilios y otros, a precios módicos subsidiados en su mayoría por el presupuesto estatal, puede parecer hoy una historia de ciencia ficción.
El impacto del bloqueo yanqui impide ahora mismo la importación de medicamentos y materias primas hacia Cuba, disminuye las potencialidades de la industria farmacéutica nacional y provoca serias carencias en la oferta de estos renglones, una realidad que exige alternativas, en tanto el bolsillo de nuestra gente se desangra en la red de farmacias informales.
A este sensible tema dedica el siguiente comentario el periodista Pedro Pablo Sáez Herrera.

