Tope de Collantes: una aventura compartida (+Fotos)

Febrero, 2026.- Lo que comenzó como una conversación informal entre compañeros de aula terminó convirtiéndose en una experiencia inolvidable.

Un grupo de 11 estudiantes que cursan el cuarto año de la Licenciatura en Economía en la Universidad de Camagüey decidió emprender un viaje para celebrar el cierre de la etapa universitaria, conscientes de que el final de la carrera también marcaría el inicio de caminos distintos.

El destino elegido fue Tope de Collantes, enclave natural de la provincia de Sancti Spíritus, reconocido por su biodiversidad y sus paisajes montañosos.

Así dio inicio la travesía. Con pocos pasajes disponibles y un grupo numeroso, los jóvenes partieron desde la terminal con más entusiasmo que certezas, convencidos de que compartir el momento era suficiente. A la expedición se sumó un inesperado acompañante: un frente frío que no detuvo los planes, sino que pasó a formar parte de la anécdota.

Ya en el campamento, fueron recibidos por Mariano y su inseparable compañero Papi, quienes ofrecieron una acogida cálida y familiar que marcó el tono de la estancia.

El contacto directo con la naturaleza resultó uno de los mayores atractivos del viaje. Para varios integrantes del grupo fue la primera vez que observaron de cerca al Tocororo, ave nacional de Cuba.

La estancia incluyó el baño en la cascada de Vega Grande, el recorrido por el sendero de Guanayara, la visita al salto El Rocío, donde un arcoíris sorprendió a los excursionistas, el descenso hasta el Caburní y el cruce de un puente de madera colgante sobre un río.

Cada trayecto se convirtió en una prueba física y, al mismo tiempo, en una vivencia colectiva marcada por la solidaridad.

Las noches también dejaron huellas; juegos de billar y ping-pong, risas, bromas y cenas improvisadas alrededor de una fogata reforzaron los lazos del grupo. La experiencia se completó con el canopy, actividad que elevó la adrenalina y reafirmó la confianza mutua: siempre había un compañero esperando al otro lado.

El frío intenso, las fresas recién cortadas y la cercanía de las nubes fueron detalles que transformaron lo cotidiano en memorable.

Para quienes participaron, Tope de Collantes no fue solo un viaje, sino una despedida simbólica de la vida universitaria. “Volvería sin pensarlo, pero con la condición de que sea junto a mis compañeros de viaje”, asegura Manuel Polanco Sánchez, estudiante de cuarto año de Economía, quien resume así el espíritu de la experiencia: caídas, cansancio y esfuerzo compartido que hoy se traducen en recuerdos imborrables y en la certeza de haber vivido, juntos, una aventura llena de vida.

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