Mayo, 2024.- Quienes arribaron a este siglo con más de 30 años no me dejarán mentir cuando recuerdo en nuestra época infanto juvenil cuánto costaba, en la inmensa mayoría de las familias cubanas, y en orden de los castigos paternales, el solo hecho de robar un dulce, una bola de la caja de juegos del vecino, o una simple cadenita tirada en el patio ajeno.
Estos son las primeras ideas del comentario que propone el periodista Pedro Pablo Sáez Herrera en torno al papel que desempeña la familia en la formación en valores, para evitar la proliferación del delito, la corrupción y las ilegalidades.