Febrero, 2026.- En la Escuela Primaria Leonor Pérez Cabrera, del municipio de Florida, una mujer excepcional, la Master en Ciencias de la Educación Martha Morgan Soroa, derrocha magisterio y liderazgo.
Martha comenzó su labor educativo en el Círculo Infantil Semillitas del Futuro, durante tres años sembró las primeras semillas del conocimiento en los corazones de los más pequeños.
En 1981, su pasión por la enseñanza la llevó a la lejana comunidad de San Joaquín. En cada rincón donde ha trabajado, Martha ha dejado una huella imborrable, un legado de compromiso y entrega.
En ese andar por el sector rural floridano impartió docencia en Vista Alegre y Las Marías, donde se desempeñó en la escuela rural Carlos Rodríguez Cariaga. Luego, en Las Mercedes, brilló en la escuelita Josué País García.
Cada uno de estos lugares se convirtió en un hogar para ella y sus estudiantes, un espacio donde no solo se impartían lecciones académicas, sino también valores y principios que forman a los ciudadanos del mañana.
Finalmente, llegó a la Escuela Primaria Leonor Pérez Cabrera, donde asumió el rol de directora. Desde entonces, ha sido una guía para docentes y alumnos.
Con una sonrisa siempre dispuesta y un consejo oportuno en cada situación, Martha se ha ganado el respeto y el cariño de todos los que la rodean.
Su entrega no ha pasado inadvertida. Recientemente fue recompensada con un Panel Solar, un reconocimiento a su incansable labor y a esa dedicación al desarrollo educativo del país.
Martha Morgan es un ejemplo vivo de lo que significa ser maestra: un ser humano que entrega todo por amor a la educación, que cree firmemente en el poder transformador del saber y que nunca deja de soñar con un futuro mejor para sus estudiantes.
En la historia de nuestra protagonista está ese testimonio vivo de entrega y amor por el magisterio, una inspiración para quienes tienen el privilegio de seguir sus pasos convencidos de que educar es sembrar las virtudes que florecen en la vida.

