Febrero, 2026.- Una avalancha desmedida en el incremento del precio de los productos de primera necesidad se impone por estos días a la población floridana, en franca violación de los topes establecidos por el gobierno para todo el país.
Frente a la mirada impotente de los trabajadores y personas de las capas más vulnerables de la sociedad, comerciantes inescrupulosos crean matrices de opinión y se escudan en la actual contingencia energética para elevar el valor de renglones imprescindibles como pan, aceites, pollo, arroz y salchichas, además de otros no incluidos en el listado oficial.
La divisa de «sálvese el que pueda», en las actuales circunstancias no puede, ni debe ser la conducta permitida ahora mismo, y en consecuencia corresponde al Gobierno y sus estructuras de inspección y control económico acrecentar la batalla contra la ilegalidad y el desafuero de los mercaderes de la ambición y la falta de solidaridad.
En ese enfrentamiento deciden también la participación popular con la denuncia oportuna, el papel de los delegados del Poder Popular en los barrios, el actuar contundente de la justicia y las fuerzas del Orden Público, y la prevención y alerta como herramientas de contención.
Nada justifica que mercancías adquiridas o almacenadas desde hace meses adquieran, de la noche a la mañana, el doble y hasta el triple de su costo inicial, en una operación matemática plagada de especulación y deseos de enriquecimiento rápido a costas de la desesperación y las necesidades de la gente común.
Resulta contradictorio, asimismo, que cuando el mundo entero se organiza para enviar al pueblo de Cuba donaciones gratuitas de alimentos y productos que alivien el impacto del bloqueo imperialista, sean nuestros coterráneos quienes impulsen el incremento desmedido de los precios en busca de ganancias superlativas.
La señal de alarma se dirige además contra los cuentapropistas, las Mipymes y los Proyectos de Desarrollo Local del sector no estatal que impiden el derecho del pueblo a comprar a través de las pasarelas del pago electrónico, violando lo establecido por la ley, en momentos complejos para obtener dinero físico en las sucursales bancarias.
La determinación del pueblo cubano de resistir y vencer, bajo la consigna de Patria o Muerte, deben servir no sólo para derrotar el intento de genocidio impuesto por la Casa Blanca; también se levanta para enfrentar a quienes, desde aquí adentro, promueven acciones que provocan incertidumbre y desaliento en la población floridana.
En la guerra que hoy líbranos juntos por la soberanía y la dignidad de todo un pueblo, los precios especulativos, la ambición personal y la violación del derecho ajeno tienen un solo nombre: ¡Inmoralidad y traición a la Patria!

