José Martí: el hombre que aún camina con nosotros (+Audio)

Los niños deben sentirse entusiasmados por descubrir la obra de José Martí, en lugar de verla como una obligación escolar más. (Foto: Cubadebate).

Enero, 2026.- Este 28 de enero, en el aniversario 173 del natalicio de José Julián Martí Pérez, el Héroe Nacional de Cuba, la periodista Yamicela Núñez Armas propone la siguiente Crónica que se escucha en la voz de Maribel Nogueira Urrelis.

Hay hombres que no mueren el día en que cae su cuerpo, sino que comienzan a vivir de otra manera; José Martí es uno de ellos. No yace solamente en las páginas de los libros ni en los bustos de los parques; Martí anda, observa y pregunta. Camina con el pueblo que soñó libre.

Era pequeño de estatura, dicen, pero inmenso de pensamiento. Bastaba escucharlo hablar para entender que en su voz cabía una nación entera. Hijo del dolor colonial, aprendió temprano que la libertad no se implora: se conquista con ideas limpias y sacrificios hondos.

Desde joven supo que su destino no era cómodo; eligió la cárcel, el destierro y la soledad antes que la renuncia a sus principios.

Martí fue poeta cuando la ternura era necesaria, periodista cuando urgía denunciar, maestro cuando el futuro reclamaba cimientos y revolucionario cuando la Patria llamó con voz de urgencia. No separó jamás la palabra de la acción. Por eso su pluma dolía tanto al enemigo como el machete del mambí. Por eso escribió con amor y combatió sin odio.

En el exilio aprendió a mirar a Cuba desde la nostalgia, pero también desde la responsabilidad. Organizó, alertó, unió. Supo que una Revolución dividida estaba condenada, y por eso entregó sus fuerzas a juntar voluntades, a limar diferencias, a sembrar conciencia. Temía tanto al dominio extranjero como a los errores propios; por eso habló de una República “con todos y para el bien de todos”.

Hoy su pensamiento sigue siendo brújula. Está en la escuela que educa, en el médico que sirve, en el joven que defiende sus ideas con respeto, en el periodista que busca la verdad sin venderla. Martí no es estatua fría: es pregunta constante, es exigencia moral, es raíz.

Cada vez que Cuba se mira a sí misma con honestidad, Martí vuelve a nacer. Y mientras haya injusticia que combatir y dignidad que defender, José Martí seguirá cabalgando, eterno, junto a su pueblo.

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