Enero, 2026.- Las misiones que desempeñan los profesionales cubanos que durante años brindaron y brindan colaboración con el sistema educativo de Venezuela representa uno de los ejes más significativos de la cooperación bilateral iniciada a principios del siglo XXI.
Agrupados en las Misiones Robinson, Ribas y Sucre, Cuba aportó asesoría metodológica, diseño de programas de alfabetización y un contingente masivo de profesionales.
Este apoyo fue fundamental para que Venezuela se declarara territorio libre de analfabetismo en el año 2005 según estándares de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, y marcara un hito en la política social del país.
El corazón de esta colaboración han sido los miles de educadores cubanos desplegados por todo el territorio venezolano, desde urbanizaciones densamente pobladas hasta las comunidades más remotas de la Amazonía y los Andes.
Estos maestros implementaron métodos de enseñanza acelerada, integrándose también en muchos casos, a las comunidades donde trabajaban, para enfrentar desafíos logísticos y adaptarse a realidades culturales distintas a las suyas con notable dedicación.
Más allá de la alfabetización, el apoyo se extendió a la formación docente y a la asesoría en la creación de nuevas instituciones universitarias, al promover un modelo educativo con fuerte énfasis en la inclusión y la visión social.
La huella de los educadores cubanos en Venezuela trasciende las cifras de alfabetización y constituyó un fenómeno de diplomacia de masas y cooperación sur-sur sin precedentes en la región, que transformó la vida de millones de venezolanos al garantizarles un derecho básico.
Su legado perdura en la estructura del sistema educativo venezolano y en la memoria de las comunidades que atendieron, quedando como un capítulo complejo pero indisoluble de la historia social reciente de Venezuela.

