Madrid, 29 nov.- El pulso de la política española se mide hoy con la manifestación este domingo impulsada por el Partido Popular (PP), pero también con la fragilidad de los socialistas del PSOE.
Una ecuación que no tiene ni mucho menos un final predecible. Desde la derecha, los ultras de Vox remarcan un relativo distanciamiento con el PP para seguir subiendo en las preferencias electorales.
En cambio, dentro de la izquierda, el PSOE, mayoría en el Gobierno, genera desconfianza en el grupo Sumar. ERC de Cataluña y Podemos. Tampoco está claro el rumbo de otras formaciones como el PNV del País Vasco, cuando las tramas de corrupción que salpican a los socialistas provocan escozor.
Ante estas realidades, la derecha española se moviliza otra vez contra el Gobierno de Pedro Sánchez, con un llamado el domingo “sin siglas” remarcado por el PP.
La marcha convocada para el Templo de Debod de Madrid, intentará la participación de todos los ciudadanos que quieran sumarse al rechazo al Ejecutivo dirigido por el socialista Sánchez, sin que ello indique la alineación con uno u otro partido.
Estarán sin dudas, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, quien hará uso de la palabra, lo mismo que José Luis Martínez Almeida e Isabel Díaz Ayuso, alcalde y presidenta regional de Madrid, respectivamente.
También aparecen en la lista de seguros participantes los exjefes del Gobierno español José María Aznar y Mariano Rajoy, ambos del PP.
Según los analistas locales, la idea de hacer una convocatoria “sin signos” intenta sumar a militantes del Partido Socialista descontentos, pero ya se sabe que no encontrará el respaldo de Vox.
En su tono habitualmente ríspido, el secretario general del PP, Miguel Tellado, remarcó ayer que en España «no gobierna la socialdemocracia sino la socialdelincuencia».
“Gobierna un socialismo sin rumbo», sin ningún horizonte, más allá de atacar a «los servidores públicos que investigan», lanzando una suerte de bomba de racimo contra la presunta corrupción de personalidades del partido gobernante, la propia esposa del mandatario y el caso del sancionado Fiscal General del Estado.
Durante la sesión parlamentaria de control al Gobierno esta semana, se reiteró el encontronazo entre Núñez Feijóo y Sánchez, más ácido si fuese posible, enfocado en la condena al Fiscal General del Estado por el Tribunal Supremo (TS).
Sánchez defendió al dimitente fiscal Alvaro García Ortíz, sobre quien el TS pronunció un fallo el pasado día 20 de inhabilitación por dos años a ostentar cargos públicos y a una multa de sietes mil 200 euros.
«Visto lo visto, usted va a pedir perdón», le espetó Feijóo, quien no tuvo remilgos de señalar a su contrincante político como cada vez más “peligroso para la democracia española”.
Tomado de Prensa Latina

