Yo Voto SÃ libremente con la Ciencia Cubana
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- CategorÃa: Un poco de todo
- Escrito por Redacción Digital Radio Florida
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La Habana, 14 feb.- La actividad creadora e investigativa en la ciencia es libreâ€, según expresa textualmente el artÃculo 32, inciso f) de la constitución que también libremente aprobaremos los cubanos el próximo 24 de febrero. Además, expresa que nuestra República prioriza el apoyo a todo lo del conocimiento, sea ciencia, tecnologÃa e innovación que nos beneficie directamente o indirectamente.
La libertad y todas sus acepciones ha sido motivo de torrentes de meditaciones, grandes luchas e incontables sacrificios. El concepto es sumamente atractivo y provocador para todos los seres humanos y en particular para los de nuestros tiempos. No es este el instante para intentar motivar nuevos caminos de pensamiento acerca de ella.
Sin embargo, resulta imprescindible que provoquemos nuestro aval de conceptos personales con esta expresión constitucional. Su reinclusión en el texto definitivo ha salido del proceso democrático de su discusión con todo el pueblo y en particular con los propios cientÃficos cubanos, que son nuestros creadores de nuevos conocimientos por antonomasia. Desde el ArtÃculo 21 aparece una declaración contundente: “El Estado promueve el avance de la ciencia, la tecnologÃa y la innovación como elementos imprescindibles para el desarrollo económico y social.â€
¿Se trata solo de una hermosa declaración? ¿Es necesaria?
Una de las razones de existir de cualquier texto constitucional moderno es precisamente encauzar y hacer efectiva la libertad. Para tener una libertad personal volitiva sin lÃmites, hasta el punto en el que se pudiera construir la propia a costas de la de los demás, no hace falta una constitución. Se tratarÃa de un caso extremo de “sálvese el que puedaâ€, donde las libertades de muchos serÃan violadas sistemáticamente por la de los más poderosos. Asà lamentablemente ocurre en muchos paÃses que se ufanan de libres. De alguna manera, el llamado neoliberalismo enarbola los pendones de la libertad de mercado por encima de cualquier otra precisamente para garantizarla a las minorÃas que lo gestionan. Asà son libres de controlar la de las mayorÃas.
Esta constitución nos garantiza la máxima libertad de creación y acción en una sociedad con el solo lÃmite de no afectar la de los demás, que es la única justa. La ciencia necesita de esta libertad para crear conocimientos. La sociedad también necesita que sus integrantes se culturicen, aprendan, y puedan crear nuevos conocimientos que la enriquezcan sin limitación alguna. Y esto se hace justamente con la ciencia. Ella enriquece a los pueblos tanto creando un nuevo material para la industria que produzca bienestar e ingresos económicos, como desarrollando una nueva teorÃa básica acerca del crecimiento de las células cancerosas, aunque esta no venda en el futuro inmediato ningún nuevo medicamento, o estudiando la quÃmica interestelar, para saber más acerca de nosotros mismos. La ciencia nos enriquece tanto material como espiritualmente.
La nueva constitución establece en el artÃculo 19 que la función esencial de la planificación es proyectar y conducir el desarrollo estratégico. La iniciativa y la innovación son intrÃnsecas del progreso, aunque no sean ni deban ser previsibles. Por eso necesitamos de una planificación que promueva todo aquello, aunque sea espontáneo y riesgoso, que pueda significar adelanto y felicidad para los integrantes de una sociedad que verdaderamente quiera denominarse como socialista. Un plan que establezca lÃmites para el avance humano y la creación de lo no previsto es antisocialista. Debe planificarse el máximo apoyo para alcanzar todo lo bueno que aún no se conozca. Esa es la inversión de recursos en hacer ciencia, desarrollar nuevas tecnologÃas y promover innovación en todos los escenarios económicos y sociales posibles. Es también una buena forma de demostrar que el socialismo es efectivo para el progreso en todas las facetas de nuestras vidas.
Nuestra nueva constitución contiene muchos conceptos avanzados en el campo de la ciencia y la tecnologÃa. Pero, sobre todo, tiene lo más importante, que es el establecimiento de un marco legal muy constructivo en el que podemos usar la sabidurÃa para hacer efectiva y libremente todo lo que conduzca al bien de la sociedad y de todos y cada uno de sus integrantes. Por eso yo voto SÃ.
(CubaDebate)





