¿Qué sentido tiene la bandera de una nación?
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- CategorÃa: La opinión
- Publicado: Domingo, 11 Septiembre 2016 06:31
- Escrito por Redacción Digital Radio Florida
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Por: Eusebio Leal
Con profunda pena hemos venido observando que la enseña nacional, la gloriosa bandera de la estrella solitaria que no ha sido jamás mercenaria, está a la venta entre otros productos de la artesanÃa como si se tratara de una de ellas o de un objeto común.
Ante esto debemos meditar: ¿Qué sentido tiene la bandera de una nación? Asociada al Himno, a los actos cÃvicos, a la representación de todo un pueblo en conmemoraciones, festividades patrias o a media asta en ceremonias de duelo; protagonista cuando nuestros deportistas alcanzan la gloria olÃmpica y observan en silencio cómo asciende a lo alto del mástil; cuando se encuentran los jefes de Estado o cuando ondea simbolizando a la patria al lado de otros pabellones. ¡Cuánta sangre y sacrificios, cuántos murieron abrazados a ella, cuántos la soñaron en tierra extraña!
Fue creada en los Estados Unidos por el exgeneral al servicio de España Narciso López, nacido en Venezuela, cuya estrábica carrera polÃtica no puede opacar el mérito de haberla imaginado en compañÃa de Miguel Teurbe Tolón y de su esposa y prima hermana Emilia, quien fue la primera en bordarla, y de su secretario, el novelista cubano Cirilo Villaverde, autor de CeÂcilia Valdés y testigo presencial de los hechos.
Se dice que en 1849 —año previo a la confección de la bandera—, en un dÃa estival, en el cielo de un atardecer de Nueva York, López vio los colores de la enseña nacional, asà como aquel triángulo equilátero, sÃmbolo de la fraternidad masónica. Esos elementos encarnaban los pensamientos más puros de la revolución que recorrÃa el mundo: libertad, igualdad y fraternidad; cinco franjas, y en el centro del triángulo, como un rayo de luz en el cielo que se abrÃa, la estrella marcaba el porvenir de Cuba. Triángulo que debÃa ser rojo y no azul, aunque desafiara las leyes de la heráldica.
Ostentaba los colores republicanos de Norteamérica inspirados en los de la Revolución Francesa de 1789; colores que hoy son también los de otras naciones del mundo. Al unÃsono con la enseña de los cubanos surgirÃa la de Puerto Rico, cuyas aspiraciones independentistas quedaron frustradas hasta hoy.
Enarbolada en años difÃciles, cuando aún las supremas aspiraciones de las vanguardias polÃticas del pueblo cubano no habÃan alcanzado su plenitud y no pocos se inclinaban porque la estrella solitaria fuese una más en la constelación americana, resultarÃa necesario recorrer un árido sendero y derramar la sangre de los precursores que se anticiparon al acto magnÃfico del 10 de octubre de 1868 en La Demajagua o a la solemne celebración de la Asamblea Constituyente de Guáimaro en abril de 1869.
También surgió de esos anhelos libertarios el escudo sostenido en la unión de bastos donde reposa el gorro frigio con idéntica estrella solitaria. No era otro que el tocado que llevaban los cargadores en los barrios periféricos de ParÃs y Marsella, la palma real y la isla de Cuba representada entre los peñones del cabo de San Antonio y la penÃnsula de Yucatán y la llave como sÃmbolo de la libertad prometida y tras ella el sol naciente. A su alrededor hojas de laurel y acanto en ramas sÃmbolos de la gloria combativa y del mérito alcanzado en el campo de batalla.
¡Cuántos cadalsos, cuántas lágrimas, cuántos exilios, cuánta tristeza! para que ahora la estampen en un delantal para la cocina, en una ridÃcula camiseta y en otras incalificables y vulgares formas.
En nombre de todo ello hago un patriótico y ardoroso llamamiento a nuestros conciudadanos y al menos aquà en el Centro Histórico de La Habana, Patrimonio Mundial, se apeguen las costumbres públicas a las leyes vigentes y no se pisotee ni se ponga precio.
Recordad las emotivas palabras del insigne poeta que al regresar a la patria evoca el valor de la bandera cuando aún podÃan verse a la entrada del puerto las canteras y la vieja cárcel y el pedazo de pared donde fueron ejecutados los estudiantes de 1871:
“Si deshecha en menudos pedazos
llega a ser mi bandera algún dÃa…
¡nuestros muertos alzando los brazos
la sabrán defender todavÃa!â€
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