No dejo de escuchar la voz desesperada de mi padre
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- CategorÃa: Históricas
- Publicado: Viernes, 23 Septiembre 2016 09:10
- Escrito por Redacción Digital Radio Florida
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Manuel Espinosa tuvo miedo. «Siento que no me queda mucho tiempo de vida», le dijo a su familia dÃas antes del crimen en Barbados.

Soledad de Mayarà Arriba, antes de 1959, era un lugar olvidado de quienes gobernaban en Cuba. La carretera que hoy existe es obra de la Revolución.
Cuando Juan nació, vivÃamos en la calle de Dolores, en una casita que habÃamos alquilado entre tres hermanas; diez pesos pagábamos caÂda una al mes. Entonces se me presentó el parto. Se apareció la comadrona de la Casa de Socorros y al verme dijo: “Hay que llevarte urÂgenÂte al hospital; la criatura viene atravesadaâ€.



