Las dos victorias mambisas de Mangos de Baraguá
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- CategorÃa: Históricas
- Publicado: Sábado, 24 Octubre 2015 03:37
- Escrito por Redacción Digital Radio Florida
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El 15 de mayo de 1878, el capitán general español Arsenio MartÃnez Campos, junto a su Estado Mayor, recibió en Mangos de Baraguá una digna respuesta del General Antonio Maceo, cuando este último se negó a firmar el Pacto del Zanjón y proclamó su intención de seguir la guerra hasta alcanzar la independencia de Cuba, sin ninguna condición.
Aquel gesto pasarÃa a la historia como la Protesta de Baraguá y fue una gran victoria moral de la causa independentista, aunque la guerra no pudo continuarse y MartÃnez Campos fue aclamado en Madrid como el pacificador que habÃa vencido a los insurrectos.
Los cubanos sabemos que logró el supuesto resultado con sus mañas y subterfugios divionistas.
Cuando se inició la Guerra Necesaria el 24 de febrero de 1895, organizada por José MartÃ, la metrópoli española recurrió nuevamente al experimentado militar hispano para que acabara con la insurrección. Pero no pudo imaginar el alto jefe que 17 años después y en el mismo lugar de su entrevista con el Titán de Bronce, se iniciarÃa el declive final de su mando en la Isla y su tÃtulo de pacificador fuera objeto de mofa en los cÃrculos palaciegos madrileños, donde le llamaban el pastelero.
El 22 de octubre de 1895 en Mangos de Baraguá comenzó la invasión a Occidente de fuerzas mambisas del oriente del paÃs, concebida y dirigida por el generalÃsimo Máximo Gómez y el Lugarteniente General Antonio Maceo, con la finalidad de llevar la Revolución y la guerra total hasta el extremo occidental de la nación para destruir la base económica de la colonia.
Para muchos militares de la época, esa acción era una locura condenada al fracaso, pues conllevaba el reto de atravesar una ìsla larga y estrecha ocupada por un ejército de más de 200 mil soldados enemigos, armados con lo último de la técnica militar de entonces.
Esas fuerzas de ocupación establecieron una proporción de alrededor de un soldado por cada siete cubanos, incluyendo niños, mujeres, ancianos, enfermos y hasta los propios adeptos a España, cifras probablemente no encontradas en otras contiendas coloniales hasta nuestros dÃas. Â
El contingente invasor estaba integrado por más de cuatro mil hombres, la mayorÃa de ellos descalzos, con ropas raÃdas y mal alimentados. No obstante, esas condiciones no disminuyeron su moral combativa. Â
La invasión duró 92 dÃas de lucha a lo largo de casi mil 800 kilómetros, en los cuales el mando ibérico inútilmente estableció trochas, emboscadas e intentó envolver las tropas cubanas con numerosas columnas. Â
Los miembros del Ejército Libertador, encabezados por el GeneralÃsimo Máximo Gómez, cruzaron la supuestamente infranqueable trocha de Júcaro a Morón y asolaron las posiciones españolas de la provincia central de Las Villas.
Durante las batallas de Mal Tiempo, en Las Taironas, Calimete y Coliseo fueron derrotados los hispanos con cientos de bajas. Los invasores llegaron a las zonas cercanas a la capital del paÃs y Maceo franqueó la Trocha de Mariel a Majana para entrar a Pinar del RÃo.
En esa provincia se hizo fuerte en las montañas y atacó cuanta columna enemiga se trasladaba por la zona, escogiendo el lugar y el momento más oportunos y culminó la invasión en el lugar más occidental, en la ciudad de Mantúa, el 23 de enero de 1896.
La campaña del Lugarteniente General en Vueltabajo se caracterizó por la toma de la mayorÃa de los pueblos fortificados y por diezmar las tropas enviadas en su persecución, acciones en la que destaca la Batalla de Ceja del Negro, cerca de Viñales, el cuatro de octubre de 1896, donde los colonialistas tuvieron más de 500 bajas entre muertos y heridos.
El capitán general Arsenio MartÃnez Campos tuvo que reconocer su derrota al no poder detener la invasión de Maceo y Gómez al Occidente y regresó derrotado a España, donde le esperó un tibio recibimiento, muy diferente al recibido cuando llegó victorioso por culminar la guerra de 1868.
Propuso para sustituirlo al general Valeriano Weyler, quien tampoco pudo vencer en el campo de batalla a los mambises, aunque si pasó a la historia por aplicar la polÃtica de campos de concentración en la que falleció casi la cuarta parte de la población cubana en esa época, más 200 mil personas, la mayorÃa, niños mujeres y ancianos.
El Lugarteniente General Antonio Maceo cayó en combate el siete de diciembre de 1896, pero ya las tropas coloniales no pudieron desalojar a los mambises de las seis provincias con que contaba la Isla en aquel entonces.(AIN)





