El rescate de Sanguily, una acci贸n de armas para la Historia
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- Categor铆a: Hist贸ricas
- Publicado: Jueves, 08 Octubre 2015 08:48
- Escrito por Ferm铆n Antonio Pe帽a S谩nchez
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Por: Lucilo Tejera D铆az/AIN.
Ocurri贸 el 8 de octubre de 1871, en un potrero al sur de la ciudad de Camag眉ey, entonces Puerto Pr铆ncipe, aquella acci贸n de armas de indiscutible valor militar, pol铆tico y cultural, protagonizada por fuerzas independentistas al mando del Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz.
Acampada la tropa mambisa desde la tarde anterior en un sitio no lejano a aquel lugar, temprano en la ma帽ana de ese d铆a sali贸 del campamento, con autorizaci贸n del jefe insurrecto, el brigadier Julio Sanguily Garrite, un habanero por quien Agramonte sent铆a particular afecto, dada su probada valent铆a en el combate.
Unas versiones dicen que se traslad贸 apenas sin escolta a una vivienda que fung铆a en ocasiones como punto para tratar enfermos y heridos del mambisado, y otras con el prop贸sito de que la patriota Cirila L贸pez Quintero le lavara la ropa.
La tranquilidad de la campi帽a camag眉eyana se llen贸 de sobresalto poco despu茅s de su llegada al rancho, cuando una fuerza de 120 hombres del Ej茅rcito colonialista espa帽ol asalt贸 por sorpresa la modesta vivienda y apres贸 al ilustre oficial independentista.
Casi milagrosamente, su ayudante, Luciano Caballero, logr贸 escapar y a la carrera fue a presentarse ante Agramonte a informarle de la mala noticia.
Los 70 jinetes que compon铆an la tropa rodearon a su l铆der, quien design贸 a 35 para que lo acompa帽aran a una empresa de vida o muerte: el rescate del brigadier Sanguily de la fuerte agrupaci贸n peninsular.
Como un rayo salieron del campamento aquellos bravos, en busca del querido oficial prisionero del enemigo. Pero no fueron de forma desorganizada a dar el golpe de mano.
Conocedor del imperio de las armas, Agramonte dispuso que el estadounidense general Henry Reeve, conocido como El Inglesito, marchara a la vanguardia de la caballer铆a y apenas divisara a la columna espa帽ola avisara al resto de la fuerza.
Al avistarlos, los independentistas marcharon, machete en mano, como una avalancha. Los militares hispanos descansaban alrededor del brocal de un pozo de agua, pero el alto n煤mero de los enemigos en relaci贸n con sus oponentes y su r谩pida organizaci贸n ante el ataque, hizo peligrar el 茅xito de la acci贸n de los cubanos.
En medio del combate, Agramonte decidi贸 que una escuadra de fusileros batiera la defensa contraria para facilitar la operaci贸n de los jinetes en el rescate de Sanguily, quien ten铆a puesto un capote del Ej茅rcito espa帽ol.
Con un balazo en una de sus manos, que se la inutiliz贸 para siempre, Sanguily fue liberado, y con ello tambi茅n de una muerte segura ante el pelot贸n de fusilamiento. En el mismo escenario del combate, Agramonte y su amigo se fundieron en un abrazo antes de retirarse.
Aquella result贸 una importante victoria por la independencia de Cuba, pues demostr贸 la fiereza del mambisado en la lucha, su acometividad y la calidad humana y militar de los oficiales insurrectos.
Esta victoria se corri贸 como p贸lvora e influy贸 notablemente en el 谩nimo de las huestes patriotas,聽 y demostr贸 que Camag眉ey estaba nuevamente en pleno pie de guerra y con un jefe insuperable: Ignacio Agramonte.
Ha sido desde entonces, adem谩s, tema de canciones y poemas patri贸ticos.
El l铆der hist贸rico de la Revoluci贸n cubana Fidel Castro, conocedor del arte militar, calific贸 esta acci贸n de 鈥渉aza帽a insuperable鈥 en un memorable discurso, pronunciado en Camag眉ey el 11 de mayo de 1973, en el centenario de la ca铆da en combate de El Mayor, como sencillamente llamaban sus subalternos a Agramonte.





