La miliciana de Korda
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- CategorÃa: Históricas
- Publicado: Viernes, 26 Octubre 2018 09:10
- Escrito por Redacción Digital Radio Florida
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La Habana, 26 oct.- Entre la multitud de aquel 1ro. de mayo de 1962, un joven fotógrafo enfocaba el rostro todavÃa adolescente de Idolka Sánchez, en el momento en que desfilaba frente al Memorial José MartÃ, en La Habana.
Ella, una de las casi 2 000 milicianas del batallón femenino Lidia Doce, lo vio aproximarse, cámara en mano. A él no parecÃa importarle otra cosa, como si la hubiera visto desde lejos y no quisiera dejarla ir sin atrapar obsesivamente su imagen. La eligió.
«¡Sube la ametralladora!», le ordenó el hombre de quien apenas habÃa escuchado su nombre, Korda, el mismo que en marzo de 1960 habÃa inmortalizado el rostro del Che con la melena al viento, durante el entierro de las vÃctimas del atentado al vapor La Coubre. A la orden le siguieron varios clics de su cámara y, en cuestión de segundos, desapareció.
Cuando ella habÃa olvidado el incidente, él regresó, esa misma mañana. Korda quiso repetir dos nuevas tomas. No querÃa captar solo un rostro o una imagen. Él buscaba un sÃmbolo, y lo encontró. Al dÃa siguiente la foto recorrÃa la Isla de un extremo al otro en la portada del periódico Revolución.
«Sentà una emoción que no puedo describir. No era vanidad, sino una eterna gratitud. Nunca pensé en la trascendencia de esa imagen», cuenta a Granma Idolka Sánchez Moreno.
Cincuenta y seis años después de ese encuentro con Korda, perdura la imagen conocida como «La Miliciana». El sol en su rostro, la mirada severa enfocada al horizonte, el abrazo al fusil que apunta al cielo, la boina ladeada ...
Hoy Idolka conserva la belleza tardÃa de la joven de 22 años que era en aquellos primeros e intensos tiempos de Revolución. «Nunca olvidaré que era una mañana hermosa, despejada, parecida a la de hoy. No esperé que llamarÃa la atención de ningún fotógrafo, estando rodeada de tantas mujeres. Mi principal interés aquel dÃa era la posibilidad de desfilar frente al Comandante en Jefe», dice.
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PasarÃan años para que Idolka y Korda volvieran a coincidir, luego de que «La Miliciana» se convirtiera en una imagen icónica y adornara pancartas, postales, exposiciones fotográficas, y apareciera en las paredes de los centros de trabajo y embajadas. Pocos conocen que era ella la joven de la foto.
«Recuerdo un dÃa, caminando con mi hermana rumbo al trabajo, que una mujer vio “La Miliciana†colgada en la vidriera de un establecimiento. Ella, a pocos pasos de distancia, dijo, sin saber que escuchábamos: “Mira eso, seguro se fue hasta del paÃs y la tienen en todas partesâ€. Mi hermana la enfrentó, pero finalmente decidimos seguir nuestro camino».
Integró las Milicias apenas se crearon: «ProvenÃa de una familia que apoyó cada paso de los revolucionarios por la Sierra, y mi destino no podÃa ser otro. Estudié Derecho en la Universidad, he dedicado toda mi vida a mi paÃs y hoy mis dos hijos son fotógrafos», recuerda Idolka.
Casi dos décadas después de aquel Primero de Mayo, en 1981, volvió a ver a Korda. Desde la Revista Muchacha se coordinó un reencuentro entre él y «La Miliciana».
«Fue muy emotivo, pero nunca esperé reconocimiento alguno. Esa era su obra. Yo solo fui una modelo ocasional, descubierta en pleno desfile, una de tantas jóvenes que vestÃamos con orgullo el más bello de todos los trajes, el de miliciana».
De aquel encuentro frente a la Plaza de la Revolución, el 1ro. de mayo de 1962, Korda recordó una vez que «llevaba horas buscando con mi cámara entre la muchedumbre. El batallón femenino Lidia Doce me atrajo y capté muchos gestos. Pero, al revelar, solo una fue la indiscutible: la miliciana con el fusil en alto y una decisión tal en la mirada, que me dije: esta es la guerrera cubana, la mujer en la defensa de la patria».
Alberto DÃaz Gutiérrez, más conocido como Alberto Korda (14 de septiembre de 1928-25 de mayo del 2001), es uno de los grandes artistas de la fotografÃa de todos los tiempos, con una obra que forma parte del imaginario simbólico de la Revolución Cubana.
«La Miliciana», el instante que capturó la pureza y la fuerza de la mujer en un momento excepcional de la historia nacional, era uno de sus retratos más queridos. «Es una foto que nos sobrevivirá –dijo Korda–. Las generaciones futuras admirarán a nuestra eternamente joven miliciana». Y asà fue.
(Granma)





