Tras las huellas de Fidel (III): Dong Ha, una ciudad de la zona liberada de Viet Nam del Sur

Tras las huellas de Fidel (III)La Habana, 14 Sep.- Tras el hist贸rico viaje de Fidel a Vietnam en 1973, la periodista Magali Garc铆a Mor茅, fue reconstruyendo el recorrido del Comandante en Jefe y public贸 en el peri贸dico Granma una serie de trabajos que, del 12 al 15 de septiembre, reproducimos en Cubadebate. 聽

Dong Ha se abre a la noche como una flor luminosa. Esta ciudad de la provincia de Quang Tri fue hasta ayer puerto obligado de las naves estadounidenses y t铆teres que descargaban armas, mercanc铆as y hombres para perpetrar la m谩s b谩rbara y canalla agresi贸n llevada a cabo contra pueblo alguno. Hasta hace solo unos meses la bota enemiga hollaba este suelo. Hace apenas unos d铆as la Revoluci贸n Cubana, en la persona de su l铆der m谩ximo trajo a los vietnamitas del sur el saludo de una naci贸n que en el otro hemisferio encuentra en este pueblo una lecci贸n de lucha y de victoria.

Se ha hecho de noche y las luces de la ciudad se reflejan en las aguas del r铆o Hian Giang. Hay un movimiento inusitado聽 de transe煤ntes聽 a esta hora temprana y a pesar de la fina llovizna que cae a intervalos irregulares, los habitantes de Dong Ha se reunen ante la helader铆a, o ante la librer铆a o ante la oficina de informaci贸n, confiri茅ndole un aire particularmente alegre a la ciudad. Con esta grata imagen en la pupila dormir茅 mi primera noche en territorio liberado.

A la ma帽ana siguiente, durante el recorrido por la semidestruida ciudad nos acompa帽a Tran Muong Tac, presidente del Comit茅 Revolucionario, quien acompa帽贸 al Comandante Fidel Castro y a la delegaci贸n cubana por estas mismas calles, mostr谩ndoles los brutales y criminales ataques de que fue objeto, as铆 como los 茅xitos alcanzados hasta este momento en la reconstrucci贸n de la ciudad. Tiendas de campa帽a y casitas de bamb煤 brindan un alojamiento provisional聽 a los habitantes de Cong Ha, mientras se levanta un amplio restaurante y el mercado, a cuya inauguraci贸n asistimos d铆as despu茅s.

El compa帽ero Thag habla con profunda emoci贸n de los sentimientos de alegr铆a con que recibi贸 el pueblo del sur esta visita, a la vez que nos gu铆a hasta la oficina de informaci贸n, donde est谩 montada una sencilla pero amplia exposici贸n, con las fotos tomadas a los visitantes cubanos en su recorrido por la ciudad. Para 茅l y para los integrantes del Comit茅 Revolucionario que nos acompa帽an el hecho de que un dirigente como Fidel Castro haya visitado las zonas liberadas reviste un car谩cter excepcional y es una muestra de los entra帽ables lazos que unen a nuestros pueblos.

Nos encaminamos hacia la entrada de la ciudad, donde tres puentes reciben al viajero que llega聽 a Dong Ha. Uno construido por los franceses, totalmente inutilizado; otro norteamericano, actualmente en reparaciones, y el tercero, de pontones, que arm贸 el poder revolucionario despu茅s de la liberaci贸n de la provincia. Enfilamos nuestros pasos hacia el puente donde puede leerse una placa con la siguiente inscripci贸n: 鈥淏uilt By M.C.B.-62鈥 y donde laboran febrilmente聽 decenas de overos聽 d铆a y noche, para hacerlo transitable. Y pensamos que las manos que se tienden en el camino para estrechar las nuestras son un hermoso elemento de enlace entre pueblos que hablan un lenguaje com煤n de lucha contra el imperialismo. El viaducto tiene 144 metros de largo y consta de 6 secciones, de las cuales fueron destruidas 4. As铆 como 2 de sus pilares. Desde el pasado 15 de julio se trabaja para culminar la otra en este mes de octubre.

Al informarnos del compromiso establecido por los obreros, Tran Tan Dat, responsable de la construcci贸n expresa que 鈥渓a visita del compa帽ero Fidel Castro a este puente fue un gran est铆mulo a los trabajadores鈥. Y en su franca sonrisa y el fuerte apret贸n de manos con que sella sus palabras nos trasmite que para ellos tambi茅n ser谩 un recuerdo imborrable.

Ahora subimos una atalaya emplazada en el centro de la ciudad. Desde sus 23 metros de altura domina un espect谩culo 煤nico: junto a las ruinas de la destrucci贸n comienza a surgir una nueva vida. Esta torre, construida por los colonialistas franceses, se帽ala el punto donde comienza la hist贸rica carretera n煤mero 9 y junto a su base est谩n los restos de dos tanques yanquis modelos M-18 y M 48, que fueron capturados por las tropas revolucionarias durante la contraofensiva desatada por los t铆teres despu茅s de la liberaci贸n. La atalaya es pues, todo un s铆mbolo. Ella sintetiza el fracaso de las fuerzas imperialistas en dos momentos de la historia de Viet Nam: el colonialismo franc茅s y el neocolonialismo norteamericano.

Para ratificarlo, 13 metros m谩s arriba ondea sobre nuestras cabezas, al limpio aire de la ma帽ana, la bandera de un pueblo libre. Aqu铆 encontramos hecho realidad el pensamiento del Presidente Hoy Chi Minh de que 鈥淣o hay nada m谩s hermoso聽 que la independencia y la libertad鈥.





(CubaDebate)

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