La mujer más Ãntegra que he conocido en la Revolución
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- CategorÃa: Históricas
- Publicado: Viernes, 07 Abril 2017 03:35
- Escrito por Redacción Digital Radio Florida
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Segundo Frente, Santiago de Cuba.– La participación en la lucha clandestina en Santiago de Cuba, su temprana incorporación al Ejército Rebelde, y estar entre los fundadores del Segundo Frente Oriental Frank PaÃs, le permitieron relacionarse con Vilma EspÃn Guillois, de ahà que al cumplirse hoy 87 años del natalicio de esta extraordinaria mujer, resulten tan emotivos los recuerdos que sobre ella guarda el coronel Alberto Vázquez GarcÃa.
«Prácticamente éramos vecinos, pues vivÃamos a dos cuadras y media. Además, yo era chofer de una lÃnea de ómnibus que llevaba a la Universidad de Oriente y con frecuencia la veÃa tomar la guagua para ir a clases, pero jamás pasó por mi mente la idea de que aquella jovencita pudiera convertirse en esa descollante figura que fue para la lucha y la Revolución triunfante».
Asà inició el relato de sus impresiones para Granma el actual director del Complejo Histórico del Segundo Frente Oriental Frank PaÃs, ubicado en estas históricas montañas, donde una roca rodeada de orquÃdeas, helechos, rosas y otras plantas que tanto le gustaban, atesora las cenizas de la heroÃna del Llano y la Sierra.
«Después –precisa–, comenzamos en la lucha clandestina y coincidimos en encuentros con Frank PaÃs, pero fue con el levantamiento armado del 30 de noviembre de 1956 cuando pude conocerla mejor, pues tras el ataque a la estación de la PolicÃa MarÃtima fuimos para el Estado Mayor General, donde ella estaba con Frank, Haydée, Hart, Asela de los Santos, y otros compañeros.
«Era admirable verla con tanta ecuanimidad, la atención hacia los combatientes. En aquel difÃcil momento nos hizo un batido de frutabomba, y nos despidió pidiéndonos que nos cuidáramos. Después volvà a verla el 27 de febrero siguiente en mi casa, adonde fue a ponerme la vacuna antitÃfica, antes de darme las instrucciones del traslado a la Sierra Maestra, como parte del primer refuerzo enviado por Frank a Fidel».
Más de un año transcurrirÃa hasta que un dÃa en que acompañaba al fundador jefe del Segundo Frente, Comandante Raúl Castro Ruz, por la zona de Soledad de MayarÃ, la verÃa Vázquez GarcÃa pasar en el yipi que la trasladaba a aquel baluarte rebelde. Su permanencia en la guerrilla posibilitarÃa coincidir reiteradamente en los recorridos por el Frente.
«Ella –señala–, llegó emanando ejemplo. Fue capaz de realizar un significativo trabajo aglutinador con las campesinas, creó entre ellas un ambiente revolucionario que no era nada fácil, porque a muchas de aquellas compañeras no las acompañaba el nivel cultural ni la situación social, pero como Ingeniera QuÃmica y por sus cualidades personales, Vilma tenÃa tremenda capacidad para lograrlo.
«Dignos de destacar son también su sensibilidad, y la ética entre ella y Raúl. En plena guerra se preocupaba por todo, llegaba la hora de comer y nos preguntaba si nos habÃan dado comida ya. Eso la hizo merecedora de un cariño y el respeto fortalecido en todos por la ética extraordinaria que a pesar de ser novios mantenÃan ella y nuestro Jefe.
«Ningún rebelde fue capaz de violar esa ética nunca con ninguna compañera, y eso fue por el ejemplo de ellos dos, pues se conoce que al inicio de esa relación Raúl (quien ganada por sus grandes méritos en la lucha poseÃa una gran autoridad), fue capaz de citar a los jefes de columnas y explicarles que se habÃan comprometido.
«Por eso y más se puede decir que no obstante estar al lado de Raúl, Vilma es una persona que brillaba por sà sola. Baste recordar ese momento en que matan a Frank, en que ha caÃdo el lÃder, y ella se responsabiliza y empieza a manejar el movimiento en Santiago, donde habÃa tantos temerarios luchadores, hombres de diverso carácter, y esa tremenda valentÃa no la asume cualquiera.
«Para mà –enfatiza–, es la mujer más Ãntegra que he conocido en la Revolución, por todo eso que se sabe de ella, por todo lo que hizo en la clandestinidad cumpliendo órdenes de Frank y de Fidel, por lo que hizo en estas montañas y el gran aporte dado tras el triunfo, por lo que fue como esposa y como madre, porque ella es de esos seres que aún después de muertos siguen siendo útiles».
Al trazar el carácter de la heroÃna, el coronel Vázquez no puede evitar un nudo en la garganta, y casi en susurros resalta su sentido de la organización, los rasgos femeninos, la dulzura, y modestia, de a quien «jamás se le vio asumir aires de grandeza ni nada por el estilo, pues a su paso desplegaba una sencillez digna de admiración».
Si bien resulta indiscutible que Vilma amaba de manera muy especial a su Santiago de Cuba, igualmente se enamoró de estas montañas que formaron parte de su vida. No pocas veces volvió a ellas sumamente feliz en sus tareas como presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas, o acompañando a Raúl.
Por ello sobre su deseo de permanecer eternamente aquÃ, Vázquez GarcÃa refiere que cuando se estaba conformando el espacio de la piedra monumento, Vilma se percata de que la roca tendrÃa dos nichos, uno al lado del otro, pero separados, y le dice a Raúl, «si hemos estado juntos en las buenas, en las malas, donde quiera, por qué después de muertos no lo vamos a estar.
«Asà Raúl mandó a hacer un solo nicho. De ahà que aunque exteriormente se vean dos losas de mármol con sus nombres, esa piedra acoge dentro un solo nicho para los dos.
Su decisión engrandece este mausoleo, por lo que ella representa para el pueblo cubano y para todo el mundo en la lucha por la emancipación de la mujer.
«En particular para el Segundo Frente –afirma–, ella es lo más grande. Si Vilma fuera una santa, yo creo que este pueblo entero serÃa creyente, porque este pueblo creÃa en Vilma, aquà todo el mundo respeta ese nombre. Su estatura está en esas montañas, y aquà la honramos, en la tarea más grande que nos ha dado la Revolución».(Granma Digital)





