Una entrevista y una reuni贸n hist贸ricas
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- Categor铆a: Hist贸ricas
- Publicado: Viernes, 17 Febrero 2017 05:05
- Escrito por Redacci贸n Digital Radio Florida
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A finales de enero de 1957, el grupo guerrillero encabezado por Fidel Castro hab铆a logrado sortear el acoso de las tropas enemigas que le persegu铆an con sa帽a despu茅s de sus victorias en el cuartel de La Plata y en la emboscada de los Llanos del Infierno.
No obstante, la situaci贸n del naciente Ej茅rcito Rebelde era muy dif铆cil. El peligro se hab铆a acrecentado con la traici贸n de un campesino que sirviera de gu铆a a los guerrilleros, tal como lo reconoci贸 Fidel al decir: 芦cuando viene la traici贸n de Eutimio que significa un momento muy dif铆cil y estuvimos en peligro de ser exterminados otra vez禄.
En tales circunstancias, Fidel convoc贸 una reuni贸n de la Direcci贸n Nacional del Movimiento 26 de Julio (M-26-7) y tambi茅n solicit贸 la presencia de un periodista para que Cuba y el mundo conocieran la existencia de la guerrilla.
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LOS DIRIGENTES DEL LLANO ARRIBAN A LA SIERRA
El 16 de febrero de 1957, cerca de las seis de la ma帽ana, arribaron Celia S谩nchez y Frank Pa铆s a la finca de Epifanio D铆az, situada en las estribaciones de la Sierra Maestra, a pocos kil贸metros de Purial de Jibacoa. All铆 les esperaba Fidel.
Frank Pa铆s relat贸 al Comandante lo ocurrido durante el levantamiento armado del 30 de noviembre en Santiago de Cuba, mientras que Celia S谩nchez 鈥攁 quien acababa de conocer鈥, le inform贸 sobre la situaci贸n en Manzanillo.
Por su parte, Fidel los puso al tanto de todo lo sucedido despu茅s del desembarco del Granma. Luego, entre los tres, acordaron las medidas que permitieran el arribo a la Sierra Maestra de un refuerzo de combatientes y armas.
En horas de la tarde, los guerrilleros reciben con alegr铆a el arribo de Armando Hart, Hayd茅e Santamar铆a y Faustino P茅rez 鈥攖odos miembros de la Direcci贸n Nacional鈥 y la compa帽era Vilma Esp铆n quien en Santiago de Cuba era la mano derecha de Frank. En medio de la conversaci贸n, Fidel lleno de entusiasmo les dice que solo necesitaba unos cuantos miles de balas y un refuerzo de 20 hombres para ganar la guerra.
Hayd茅e y Frank se miraron sin decir nada. Resulta que antes de subir a la Sierra, ambos hab铆an coincidido en la necesidad de hablar con Fidel y de convencerlo para que se marchara al extranjero y que desde all铆 continuara organizando y dirigiendo la lucha en condiciones de mayor seguridad para su persona. Frank Pa铆s le hab铆a dicho a la hero铆na del Moncada:
芦Yey茅, hay que ver c贸mo se saca a Fidel de aqu铆; se tiene que ir para un pa铆s de Am茅rica Latina y reorganizar el Movimiento. Yo no he hablado todav铆a con 茅l, pero vamos a ver c贸mo le decimos eso. Pueden matarlo y no podemos permitirnos ese lujo禄. [2]
A帽os despu茅s, Hayd茅e le confes贸 a un periodista:
芦Cuando llegamos a hablar con Fidel, nos miramos para ver c贸mo se lo dec铆amos y en eso Fidel nos dice: 鈥溌ira c贸mo est谩n los guardias all谩 abajo tirando tiros y no se atreven a subir aqu铆! 隆Si me traen ustedes tantas balas y tantos rifles yo les prometo que dentro de dos meses entro en combate de verdad!鈥. Ni Frank ni yo pudimos decir ni medio, porque lo dec铆a con una convicci贸n... Y no era mucho lo que ped铆a: veinte rifles y un poco de parque禄. [3]
LA PRIMERA ENTREVISTA A FIDEL EN LA SIERRA
El 17 de febrero, el periodista norteamericano Herbert Matthews鈥攅ditorialista del peri贸dico New York Times鈥 lleg贸 al encuentro con Fidel. La entrevista al Comandante guerrillero se prolong贸 por casi tres horas. En ella, con elocuencia, Fidel respondi贸 a todas las preguntas, exponiendo sus razones y dando a conocer la disposici贸n de llevar la lucha hasta destruir las fuerzas enemigas que sosten铆an al dictador Batista. Matthews public贸 en su art铆culo:
芦Fidel Castro, el l铆der rebelde de la juventud cubana, est谩 vivo y peleando con 茅xito en la intrincada Sierra Maestra, en el extremo sur de la Isla.
芦El Presidente Fulgencio Batista tiene la crema de su Ej茅rcito en la regi贸n, pero hasta ahora est谩 en desventaja en la batalla por vencer al m谩s peligroso enemigo que jam谩s haya enfrentado en su larga y azarosa carrera como regidor de los destinos cubanos.
芦Esta es la primera noticia confirmada de que Fidel Castro est谩 todav铆a vivo y todav铆a en Cuba. Nadie fuera de la Sierra Maestra ha visto a Castro, con excepci贸n de este reportero. Nadie en La Habana, ni aun en la Embajada de los Estados Unidos, con todos sus recursos para obtener informaciones, conocer谩 hasta la publicaci贸n de este reportaje que Fidel Castro est谩 realmente en las monta帽as orientales de Cuba. Este recuento romper谩 la m谩s r铆gida censura de la historia republicana de Cuba禄.[4]
El guerrillero Ren茅 Rodr铆guez 鈥攅xpedicionario del Granma鈥, tom贸 varias fotos con una camarita de caj贸n. Al final, en una p谩gina de la libreta de Matthews, Fidel puso su firma y escribi贸 la fecha de la entrevista como constancia de su realizaci贸n.
D铆as despu茅s, el 24 de febrero, en la primera plana de The New York Times fueron publicadas una foto de Fidel con su fusil de mira telesc贸pica y su firma ilustrando 芦Rebelde cubano es visitado en su escondite禄, t铆tulo del art铆culo inicial de la serie de tres escritos por Herbert Matthews sobre dicha entrevista. La noticia se divulg贸 por todo el mundo, causando una verdadera explosi贸n medi谩tica.
El 26 de febrero los 贸rganos de prensa cubanos reprodujeron la entrevista, mientras los personeros del gobierno trataron de desmentir lo publicado por el peri贸dico norteamericano, afirmando que la entrevista pod铆a considerarse como un cap铆tulo de ficci贸n. Otras declaraciones de los jefes del Ej茅rcito, dec铆an que era totalmente imposible cruzar las l铆neas donde estaban sus tropas y que, por lo tanto, la entrevista era un cuento.
La dictadura impugn贸 la autenticidad de la foto de Fidel, alegando que el periodista no se hab铆a retratado con el entrevistado para confirmar la entrevista. La respuesta de Matthews fue inmediata, el 28 de febrero de 1957,聽 The New York Times public贸 la foto de Fidel junto al periodista, convirtiendo a la dictadura en el hazmerre铆r del mundo.
UNA REUNI脫N HIST脫RICA
Terminada la entrevista, tras la salida de Matthews, comenz贸 la reuni贸n de la Direcci贸n del Movimiento en la que se tomaron importantes acuerdos, entre los que descuellan: los preparativos para el env铆o de un contingente armado que Frank Pa铆s estaba agrupando en Santiago de Cuba; las medidas que Celia S谩nchez deb铆a tomar en Manzanillo con el objetivo de garantizar el recibimiento, ocultamiento y env铆o a la Sierra de ese refuerzo; y sobre la situaci贸n de los combatientes clandestinos en las ciudades.
Tambi茅n fue objeto de an谩lisis la propuesta de Faustino P茅rez de establecer un frente guerrillero en el Escambray, con la cual Fidel no estuvo de acuerdo, pues consideraba m谩s importante que se concentraran los esfuerzos en el n煤cleo ya existente.
Los participantes en la reuni贸n acordaron la redacci贸n de un documento dirigido a la naci贸n 鈥攅l Manifiesto de Fidel al Pueblo de Cuba sobre los primeros 80 d铆as de campa帽a en la Sierra Maestra鈥, el cual deber铆an llevar consigo los dirigentes para su publicaci贸n. La ma帽ana del 18, Fidel comenz贸 a redactar ese manifiesto, aunque le puso la fecha de dos d铆as despu茅s, es decir 20 de febrero de 1957.
En horas de la noche de ese 18 de febrero, los dirigentes del Movimiento abandonaron el territorio rebelde rumbo a Manzanillo portando el primer documento program谩tico de la Sierra Maestra.
El documento expon铆a que la tiran铆a al sentirse incapaz de vencer a la Revoluci贸n por las armas, acudi贸 a las mentiras m谩s cobardes anunciando el exterminio del destacamento expedicionario y de su jefe; destac贸 los 茅xitos del destacamento; los asesinatos a los expedicionarios del Granma y la decisi贸n de permanecer en la lucha el tiempo que fuera necesario, pues la Revoluci贸n no se detendr铆a jam谩s y anunciaba que la lucha se intensificar铆a con ritmo creciente en toda Cuba.
El Manifiesto al Pueblo de Cuba conclu铆a lanzando las primeras consignas de Fidel al pueblo, resumidas en la intensificaci贸n de la quema de ca帽a, el sabotaje general de todos los servicios p煤blicos, la ejecuci贸n sumaria y directa a los esbirros que torturaban y asesinaban a los revolucionarios, la organizaci贸n de la resistencia c铆vica, la intensificaci贸n de la campa帽a econ贸mica para los gastos del Movimiento y la huelga general revolucionaria como punto culminante de la lucha.
Granma





