Antonio Maceo: brillo y grandeza sin manchas

Antonio Maceo: brillo y grandeza sin manchas27 heridas  terminaron juntándose en el cuerpo del Titán de Bronce aquella tarde nebulosa del siete de diciembre de 1896.  El disparo  enemigo llegaba esta vez ungido por la sombra de la muerte; única fuerza capaz de arrancar del campo de batalla al más genuino y colosal representante de las masas populares  incorporadas a la contienda independentista del 68, continuada luego en 1895. Era el sitio habanero conocido por Punta Brava. Allí caía en combate el general Antonio Maceo Grajales.

Maceo fue un caso único en nuestras luchas emancipadoras. Su integridad moral y sus singulares virtudes ciudadanas lo destacaron para siempre. Hombre y héroe de invariable carácter, fue recto en cada uno de sus actos, y amigo leal hasta el sacrificio. Con solo 20 años juró ser fiel a la patria, para iniciar  así un camino ejemplar donde se cruzaron cientos de batallas  y acciones que lo ubican para siempre en el Panteón sagrado del martirologio cubano. La ética y el compromiso incondicional signaron su obra y su pensamiento:

“Algunos me preguntarán: ¿Por qué peleaste durante más de 10 años por la libertad de tu patria, si no pretendiste nunca ningún beneficio personal? Y a eso contestaré siempre, que prefiero tener la gloria de haber contribuido al bien y la independencia de Cuba, para llevar luego, con orgullo, el título de buen ciudadano, que da brillo y grandeza cuando se obtiene sin manchas”.

Inmenso fue Maceo al dedicar más de la mitad de su vida a la lucha por la soberanía de la Isla de Cuba. Enemigo de intrigas, bastaría el éxito de la Invasión a Occidente  en 1895 para calificar su genio militar y su amor a la causa. Pero ahí también están la ayuda prestada a José Martí, y la  Protesta de Baraguá, su más grande legado a la honra de los cubanos.

Baraguá es, y será por siempre una página inmortal. La historia nacional no cuenta otra más gloriosa y la escribió el general Antonio Maceo con su intransigencia revolucionaria. Cuando algunos  caudillos  firmaban el acta de capitulación  y otros mambises de renombre marchaban al extranjero, bajo aquella arboleda coronada por los  mangos se salvó la continuidad de la lucha liberadora por el gesto y la palabra del “Titán”, cuya herencia de patriotismo quedó escrita con letras dorada en el alma de los mejores hijos de la nación cubana:

“Los hombres de sano criterio y rectos principios  son los que defienden sus derechos sin mengua de su dignidad… Jamás apelé a recursos infames. Los hombres honrados  y los verdaderos patriotas son los que, por encima de cualquier consideración, aman la independencia de su tierra y proceden a defenderla como la obra más justa y buena..”

Jamás se podrá contar la historia de la revolución cubana sin destacar la impronta de Maceo. Genio inmortal que a 120 años de su caída en combate  por la independencia de la patria, se mantiene como faro ideológico para todas las generaciones que, bajo el liderazgo de  Fidel y de Raúl,  se mantienen leales a la mayor sentencia  del Titán de Bronce: !Quien intente apoderarse de Cuba, solo recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la contienda!

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