Apuntes del d铆a en que se anunci贸 que no se har铆an los 10 millones
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- Categor铆a: Hist贸ricas
- Publicado: Lunes, 18 Julio 2016 03:56
- Escrito por Redacci贸n Digital Radio Florida
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En La Habana, mayo 20 de 1970
4 de la madrugada.
Escribo estas notas apresuradamente despu茅s de un d铆a y una noche sumamente agitados y repletos de acontecimientos. Ayer fue el apote贸sico recibimiento de los 11 pescadores secuestrados por ap谩tridas a la paga de la Agencia Central de Inteligencia el pasado 3 贸 4 de mayo, quienes, despu茅s de vivir una verdadera odisea de varios d铆as en la cayer铆a de Las Bahamas, fueron abandonados por sus cobardes captores del 鈥淎lpha 66鈥 y tra铆dos desde Nassau en horas de la tarde por un avi贸n nuestro.
Ayer fue el momento de incomparable emoci贸n junto a la avenida de Rancho Boyeros, cuando, entre el aullar de las sirenas, entre el atronar de las motocicletas y las aclamaciones de la muchedumbre enardecida, pasaron radiantes los hombres del mar liberados, con sus barbas, sus humildes sombreros de guano, m谩s que h茅roes, verdaderos trofeos por los que el pueblo libr贸 una de sus batallas m谩s hermosas.
Ayer tambi茅n, ya con las primeras sombras de la noche, fue el vibrante acto junto al malec贸n, acto de inmensas multitudes frente a la antigua embajada norteamericana, vigorosa demostraci贸n de un pueblo en pie de lucha que se estremeci贸 con las sencillas, violentas y combativas palabras que le dirigieron tres de los pescadores caibarienenses.
Uno de los pescadores habla en el acto. Foto: Jorge Oller/ Granma
Uno de los pescadores habla en el acto. Foto: Jorge Oller/ Granma
Despu茅s, sobre las inquietas olas del pueblo, reson贸 la voz de Fidel. Habl贸 sobre la inolvidable victoria lograda por el pueblo. Habl贸 sobre la necesidad de enfrentar al enemigo no solo a la defensiva, sino tambi茅n pasando a la ofensiva, llevando la guerra al territorio de quienes traten de hac茅rnosla, prest谩ndose como trampolines o como instrumentos para los designios agresivos del imperialismo yanqui. Habl贸 de la situaci贸n interna en EE.UU. y del desarrollo creciente de las fuerzas revolucionarias en eses pa铆s frente a la pol铆tica fascista de Nixon, frente a su desenfreno guerrerista en el sudeste de Asia y en todo el mundo.
Dijo que ser铆a muy dif铆cil imponer la represi贸n a un pueblo con las tradiciones del pueblo norteamericano. Luego se refiri贸 a c贸mo el enemigo, especialmente un agentucho de la CIA radicado en La Habana, el corresponsal de Reuters, Adrew Tarnowski, hab铆a estado intrigando en sus despachos sobre si Cuba hab铆a creado deliberadamente este incidente para atenuar o relegar a segundo plano las dificultados que est谩bamos teniendo en la zafra.
Fidel reconoci贸 las dificultades muy serias que hemos confrontado con los rendimientos azucareros en Camag眉ey y Oriente y rechaz贸 de plano, por indigno, las malintencionadas elucubraciones del mencionado corresponsal. Por esta v铆a lleg贸 Fidel al tema de la zafra. Continu贸 en el an谩lisis de los problemas surgidos en ella y, llegado a un punto de su discurso, plante贸 con toda claridad la tremenda noticia: 鈥渘o haremos los diez millones de toneladas鈥.
Pocas veces ha habido tanto dolor y tanta amargura en la voz de Fidel. Pocas veces se ha visto tanta emoci贸n en sus gestos y en su voz. Muchos coincidieron despu茅s en que solo en una oportunidad anterior le hab铆an visto as铆: cuando anunci贸 al pueblo la ca铆da del Che y luego, en la velada solemne de la Plaza de la Revoluci贸n. Luego sabr铆amos, confesado por 茅l, que no pensaba abordar este tema, tema que pr谩cticamente no le hab铆a dejado vivir en las 煤ltimas semanas, pero que llegado a ese momento del discurso, ante la inmensa masa del pueblo congregada all铆, viendo su combatividad, su fervor revolucionario, no pudo reprimir el deseo y la necesidad de ofrecer toda la dura verdad. Una vez m谩s, la lealtad, la sinceridad y el respeto de Fidel por su pueblo se expresaron con toda su fuerza. 隆Y qu茅 valent铆a, con esas palabras que nadie ni en broma se atrev铆a a emplear!
As铆, en un d铆a de triunfo se unieron la victoria y la derrota. Porque este anuncio de Fidel proclama sin duda una derrota para la Revoluci贸n. No es que desconozcamos la magnitud del esfuerzo realizado ni los logros hist贸ricos de esta zafra. Ellos son evidentes. Pero eso no aten煤a lo doloroso del rev茅s: uno de los golpes m谩s duros que haya sufrido nuestra patria. En tales circunstancias, he tenido el privilegio incomparable de estar junto a Fidel en dos ocasiones esa noche, durante las dos visitas que realiz贸 al peri贸dico. Por ello dejo este testimonio, como recordaci贸n de un d铆a amargo para nuestra Revoluci贸n, y de la imagen de Fidel en este d铆a, m谩s grande si se quiere en la imponente fuerza de su angustia, de su valent铆a moral inconmovible, de su infinita lealtad al pueblo trabajador.
鈥淣o estaba en el plan hablar de la zafra. Pero no hubiera sido leal con el pueblo." Foto: Jorge Oller/ Granma
鈥淣o estaba en el plan hablar de la zafra. Pero no hubiera sido leal con el pueblo.鈥 Foto: Jorge Oller/ Granma
Lleg贸 agitado. Eran sobre las 11 de la noche o quiz谩s algo m谩s. Hac铆a un rato que hab铆a terminado el acto del Malec贸n. Uniforme ajado y un tabaco apagado en la mano. Se sent贸 ante el c铆rculo de compa帽eros que rodeaban la mesa y que permanec铆an de pie esperando sus palabras. No parec铆a triste, m谩s bien cansado y lleno de preocupaciones. La mano derecha, en gesto caracter铆stico, mesaba la barba algo rala y apuntada de un anuncio de canas en la barbilla. Sin pre谩mbulo:
鈥淣o estaba en el plan hablar de la zafra. Pero no hubiera sido leal con el pueblo. No ser铆a lo m谩s pol铆tico, pero era lo m谩s honrado. Ten铆amos la idea de esperar que arrib谩ramos a los ocho millones y entonces hacer la explicaci贸n. Eso quiz谩s hubiera sido lo m谩s pol铆tico. Pero no era correcto darle al pueblo hoy la alegr铆a neta de esta gran victoria, y despu茅s, al cabo de los 20 d铆as, la gran derrota鈥.
Queda callado un instante. Mira a todos los presentes. Luego dice, en voz baja: 鈥淟os revolucionarios no tenemos alternativa. Solo el deber鈥.
Escuch贸 con mucho inter茅s las opiniones que le dimos algunos compa帽eros. Fueron frases de cari帽o y aliento. Hablaron Modesto, Perdomo, Tubal, Pi. Yo le dije: 鈥淐omandante, nunca como hoy el pueblo hubiera estado en mejores condiciones para recibir semejante noticia. Estaba enardecido. En fr铆o, m谩s tarde, no hubiera sido igual鈥.
Pensando en voz alta, dijo: 鈥淎hora debo ir, ma帽ana o pasado, a la televisi贸n y explicar todo lo relativo a la zafra. Despu茅s lo que quisiera es meterme en el Pico Turquino, qu茅 s茅 yo, meterme en el ca帽averal m谩s apartado, donde m谩s malas sean las condiciones鈥.
鈥淓l MINAZ tiene una parte muy grande de responsabilidad en esto鈥.
鈥淪iempre preferiremos siete millones y medio con la verdad, que once millones con mentiras鈥.
鈥淓sta zafra, que supera en un 70 por ciento el promedio hist贸rico de los 煤ltimos diez a帽os, y en un 100 por ciento la zafra anterior, marcar谩 un saldo imposible de igualar jam谩s en el futuro por ning煤n otro pa铆s; no ser谩 superado jam谩s ni siquiera por nosotros mismos鈥.
鈥淥tras veces hemos tenido derrotas muy duras. As铆 el Moncada, Alegr铆a de P铆o, la Huelga de Abril; pero esta derrota duele m谩s. Entonces 茅ramos un grupo, m谩s o menos numeroso en una u otra circunstancia, ahora es todo el pueblo. Esta derrota duele en proporci贸n a la cantidad de gente que estaba metida en esto, luchando por este objetivo鈥.
鈥淣o nos cabe duda que vamos a sacar m谩s provecho de no hacer los diez millones que de haberlos hecho; esto va a servirnos para tomar conciencia y superar muchas de nuestras deficiencias y nuestras limitaciones. Nos ha demostrado que no 茅ramos tan fuertes y tan grandes como nos hab铆amos cre铆do鈥.
鈥淧ero eso no quita la amargura de la derrota鈥, agreg贸. Llegan m谩s compa帽eros. Primeramente Celia. Luego Pi帽eiro, Dreke, Enio Leyva. Las caras serias. Fidel contin煤a: 鈥淗emos quedado parejos con la contrarrevoluci贸n. Hemos obtenido una victoria y recibido una derrota鈥.
鈥淎hora hay que luchar por mantener al m谩ximo la tensi贸n de la zafra. Si la gente se desmoraliza es que no servimos para nada. Al hombro, debajo de los rayos, de las lluvias, tenemos que pelear las ca帽as que nos quedan鈥.
鈥淧or lo dem谩s, esta sigue siendo la zafra de los diez millones y tenemos que mantener ah铆, en primera p谩gina, con un valor estoico, el cuadrito de la zafra, con los rendimientos, con su lema de los diez millones y todo鈥.
鈥淟a bronca por los pescadores termin贸 aqu铆, ahora tenemos que seguir peleando por la zafra鈥. Dirigi茅ndose a Pi帽eiro: 鈥淓mpec茅 el acto cansado, ten铆a sue帽o鈥. Luego, pensativo, para s铆 mismo: 鈥淣ixon, saliste bien, hemos quedado parejos鈥.
鈥淭oda la estrategia que ellos estaban elaborando 鈥損rosigue diciendo- estaba basada en la humillaci贸n por el fracaso de los diez millones. Estas acciones que hemos visto eran para ir caldeando el ambiente. Pensaban que esa circunstancia les dar铆a el momento propicio para llevar adelante sus planes鈥.
鈥淧ero si era mejor plantearlo ahora que dentro de 20 d铆as, honestamente tengo que reconocer que no fue algo intencional hacerlo as铆, fue por casualidad. Fue la honradez ante la gente lo que me llev贸 a decir esto. Cuando aquel pescador dijo lo de los diez millones sent铆 un sufrimiento insoportable, una verg眉enza de saber que se segu铆an alentando las ilusiones, y lo mismo fue cuando el acto del domingo, el dolor de ver c贸mo todo el mundo un铆a la lucha por la liberaci贸n de los pesadores con la tarea de la zafra de los diez millones鈥.
Ten铆amos un pueblo para hacer los diez millones, y ese pueblo no nos ha fallado. Foto: Jorge Oller/ Granma
Ten铆amos un pueblo para hacer los diez millones, y ese pueblo no nos ha fallado. Foto: Jorge Oller/ Granma
鈥淗able con varios compa帽eros y me hab铆a convencido de que no deb铆a decir a煤n lo de la zafra. Pero sent铆 la verg眉enza del problema en medio del discurso, cuando comenc茅 a hablar de las dificultades. La verg眉enza de que alguien pudiera tener siquiera una sombra de duda o de sospecha de que estuvi茅ramos disimulando la realidad para que la gente no se desanimara鈥.
鈥淯n pol铆tico fr铆o hubiera pensado primero en garantizar los ocho millones. Tal vez eso ser铆a lo m谩s pol铆tico. Pero yo no actu茅 como pol铆tico. Fue la honradez y la lealtad hacia el pueblo. Si era m谩s correcto haberlo dicho hoy, eso no es el resultado de un deliberado acto pol铆tico鈥.
鈥溌osotros no har铆amos cortar una sola ca帽a al pueblo en nombre de algo que sab铆amos que ya no ser铆a alcanzado!鈥
鈥淗ay una verdad incuestionable: le hemos quitado un arma al enemigo. Ellos hubieran sacado m谩s provecho de la noticia en fr铆o dentro de 20 d铆as鈥.
Sobre la mesa de la direcci贸n hay una propuesta de primera p谩gina. Fidel la lee. Dice:
鈥淓n estos momentos de victoria
y de rev茅s:
隆ADELANTE!
PUEBLO REVOLUCIONARIO
隆CON M脕S CORAJE Y VALOR
QUE NUNCA!
隆CONVIRTAMOS EL REV脡S
EN VICTORIA!
隆PATRIA O MUERTE!
隆VENCEREMOS!鈥
Luego de revisarla, extrae el bol铆grafo y escribe al pie: 鈥淔idel hablar谩 hoy a las 8 y 30 por radio y televisi贸n鈥. Entretanto, ha llegado tambi茅n Llanusa.
鈥溌緾贸mo le llamamos: la 鈥榲ictoria de mayo鈥? 驴鈥 y al rev茅s? 驴 El rev茅s de qu茅鈥? Quiz谩s no deb铆 decir rev茅s, sino 鈥榙errota鈥欌.
鈥淟a magnitud de la empresa que nos propusimos nos ha permitido conocer nuestras debilidades, nos ha enfrentado crudamente con ellas. Todo est谩 de acuerdo a la vara con que nos midamos. Si la vara es chiquita, entonces la Revoluci贸n nos parece alta, enorme, poderosa. Si la vara es grande, entonces vemos que no estamos tan alto, ni somos tan grandes, y s铆 que tenemos muchas deficiencias y muchas limitaciones鈥 Yo creo que la medida del revolucionario no debe ser de orden relativo, sino de orden absoluto鈥.
鈥淟os nueve millones no son tampoco f谩ciles, hay que pelearlos. Los nueve millones son medalla plata, pero pudimos alcanzar medalla de oro.鈥
鈥淓l m茅rito m谩s grande que puede tener el pueblo es pelear hasta la 煤ltima ca帽a, sabiendo que no se lograr谩n los diez millones; pelearla en la adversidad, en la derrota. Es incre铆ble el esfuerzo que se ha hecho. En caminos. En el corte. En todo. El pueblo no ha fallado. El pueblo no tiene la culpa de esto. Hay que considera que saltamos en 18 meses para sembrar toda la ca帽a que no se hab铆a sembrado. Un esfuerzo colosal鈥.
鈥淎s铆 que lo peor en este momento es no tener remordimientos, no tener complejo de culpa, porque se ha hecho en cada momento todo lo que pod铆a hacerse鈥.
鈥淛am谩s en mi vida le he dedicado a algo tantas energ铆as como a la zafra de los diez millones, sabiendo todo lo que ella significaba para la Revoluci贸n y para el pa铆s. Creamos las condiciones en el pueblo. Ten铆amos un pueblo para hacer los diez millones, y ese pueblo no nos ha fallado. Pero no ten铆amos el aparato administrativo para hacerlos鈥.
鈥淓sto tiene que servirnos de mucho. La Revoluci贸n es una cosa maravillosa, fabulosa, pero requiere m谩s seriedad de la gente, m谩s reflexi贸n鈥 Creo que hice mal en llamarle 鈥榬ev茅s鈥, en realidad esto ha sido una 鈥榙errota鈥. Ma帽ana en la televisi贸n rectificar茅 el concepto鈥.
Algunos compa帽eros opinan. Llanusa discrepa. Dice que no est谩 de acuerdo. Lo cree excesivo. Fidel insiste. Firme: 鈥淣o. Digamos que esto ha sido una derrota, es m谩s valiente que llamarle un rev茅s鈥.
Llanusa acepta: 鈥淏uena, t煤 eres m谩s valiente que yo鈥. Y Fidel remata: 鈥淎s铆 le quitamos tambi茅n un arma m谩s al enemigo鈥 Ahora tenemos que trabajar en cuatro direcciones 鈥搒e帽ala Fidel-: mantener duro hasta el final el trabajo de la zafra; lograr un autoan谩lisis de nuestras deficiencias, de nuestras limitaciones, y comenzar a superarlos; superar la actividad de la Revoluci贸n en todos los frentes y convertir la derrota en victoria鈥.
Ya Fidel se ha puesto de pie. Grave, se vuelve hacia la puerta, hace un breve gesto de saludo y dice: 鈥淐orrecto. Entonces nos vemos ma帽ana鈥.
No habr铆a, sin embargo, que esperar mucho. Al poco rato, 1 y 30 de la madrugada, estaba de regreso. Lleg贸 jadeante. Hab铆a subido por los escaleras, a zancadas. Pide papel. Parece que no hab铆a quedado conforme con la primera p谩gina y ven铆a con nuevas ideas. Toma un cable de encima de la mesa y escribe al dorso, con may煤sculas grandes: 鈥淒ERROTA鈥.
驴Qu茅 ustedes creen si ponemos este t铆tulo? (Ese d铆a, la edici贸n de 鈥淕ranma鈥 presentaba en primera p谩gina un titular enorme con la palabra 隆VICTORIA!, por haberse obtenido la devoluci贸n incondicional de los 11 pescadores. En contraste con ello, Fidel propuso ese cintillo.) Se convence y desecha la idea.
鈥淏usquemos conceptos鈥, dice.
As铆 prepara la primera p谩gina, escribe los titulares, pregunta analiza. Despu茅s se sume en los temas que explicar谩 esta misma noche por la televisi贸n. Se anima. Uno le mira y piensa: bajo esa frente hay un torbellino de ideas que no le deja dormir. Uno tiende a la pena. Uno sabe que el m谩s acariciado de sus sue帽os ha muerto p煤blicamente en esta noche. Uno sabe qu茅 duro debi贸 serle ese anuncio de fracaso en una jornada de combate y victoria. Qu茅 dura noticia para la naci贸n y para nuestros amigos de todo el mundo. E inevitablemente viene a la mente las frases sobre el Che en su 鈥淚ntroducci贸n necesaria鈥: 鈥淣ing煤n hombre mejor preparado que 茅l para enfrentarse a semejante prueba鈥.
El Primer Secretario se recuesta en la butaca, razona, piensa en voz alta, se mesa el cabello y la barba con sus largos dedos, y uno no acierta a decidir si acaso ya en estos amargos momentos de derrota, Fidel est谩 trazando en su mente el camino para victorias superiores y decisivas.
Amanece. Fidel ya se ha ido. 鈥淐hago鈥 deja escuchar un relato de la Sierra: 鈥淗ab铆a fracasado la Huelga de Abril. Nadie se atrev铆a a darle la noticia a Fidel. Se hab铆an ido juntando compa帽eros en La Plata. Despu茅s alguien le explic贸 lo sucedido. La represi贸n. Los cuadros diezmados del movimiento en las ciudades. El fracaso. Fidel extrajo su pistola, la arm贸 y comenz贸 a hacer fuego sobre el tronco de un 谩rbol: 鈥淎hora s铆 que se cae Batista鈥, dijo.
鈥淪iempre preferiremos siete millones y medio con la verdad, que once millones con mentiras鈥. Foto: Jorge Oller/ Granma
鈥淪iempre preferiremos siete millones y medio con la verdad, que once millones con mentiras鈥. Foto: Jorge Oller/ Granma
聽聽聽 Frases de Fidel sobre periodismo, 茅tica y Revoluci贸n, compiladas por Julio Garc铆a Luis
聽聽聽 La Revoluci贸n es obra de todo el pueblo. Si la Revoluci贸n tiene defectos, es como el hijo que tiene defectos tambi茅n. Nosotros queremos que la Revoluci贸n sea perfecta, pero una cosa son las cr铆ticas que le hacemos los revolucionarios, y otra son las que le hacen los enemigos. A los enemigos no se las aceptamos. Las cr铆ticas tienen que ser de los revolucionarios para superar las deficiencias. Los contrarrevolucionarios critican para destruir, y los revolucionarios critican para superar, para resolver.
聽聽聽 Pero adem谩s, la cr铆tica no solamente hay que hacerla en los centros de trabajo, en las organizaciones, en el sindicato, sino que los peri贸dicos revolucionarios tambi茅n deben criticar. Y ning煤n administrador debe ponerse bravo porque lo critiquen. El tiene derecho a replicar, de aclarar cualquier cosa, de explicar cualquier problema. Esas son las cr铆ticas que se hacen en los 贸rganos de la Revoluci贸n, que se hacen los revolucionarios entre s铆. Los contrarrevolucionarios no, porque ellos lo que quieren es destruir. Ellos no nos quieren ayudar. Critican por destruir, por sembrar, la desmoralizaci贸n, el pesimismo, el desaliento. Un revolucionario, un hombre de pueblo, un trabajador, un campesino, nunca debe dejarse desmoralizar por un contrarrevolucionario, por una mentira, por una intriga. Nunca debe quedarse callado frente a un contrarrevolucionario. Porque esos son iguales que los que en la guerra, cuando hay peligro, abandonan la posici贸n, y huyen, tratando de que huyan los dem谩s.
聽聽聽 (Discurso por el IX Aniversario del asalto al cuartel Moncada. Oriente, 26 de julio. Obra Revolucionaria (24). La Habana, 1962)
聽聽聽 Se manifiesta frecuentemente una interpretaci贸n err贸nea sobre el contenido de la cr铆tica a la gesti贸n econ贸mica y administrativa, lo que da lugar a se帽alamientos aislados y a una pr谩ctica que asume el ejercicio de la cr铆tica como si fuera uno m谩s entre los g茅neros period铆sticos. De tal manera, no pocas veces los esfuerzos en este sentido resultan festinados y no forman parte de un enfoque integral que incluya tanto los aciertos como las deficiencias. Criticar no es una meta, sino la aplicaci贸n desde posiciones de principios de un m茅todo para interpretar la realidad en su conjunto, promover acciones colectivas para transformarlas y superar las imperfecciones. Por otra parte, es evidente la falta de especializaci贸n en los dominios de la econom铆a que predomina entre muchos de nuestros periodistas.
聽聽聽 En un Estado de trabajadores como el nuestro, la cr铆tica a una deficiencia o a errores en la gesti贸n econ贸mica o administrativa no se hace para destruir a nadie, ni la confianza de las masas en la Revoluci贸n, sino para enfrentar a los cuadros a su sentido del honor, educar al pueblo y se帽alar el camino de la rectificaci贸n. Cuando se trata de problemas determinados por factores objetivos, el deber de nuestra prensa es documentar a la poblaci贸n y darle todos los elementos para que comprenda las causas; emprenderla 煤nicamente contra las consecuencias no solo resulta contraproducente, sino que tiende a desorientar y confundir.
聽聽聽 (Informe Central del Tercer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Ciudad de La Habana, 4 de febrero. Editora Pol铆tica, La Habana, 1986)
聽聽聽聽 Mi concepto de la prensa libre es que los medios de comunicaci贸n, la prensa, la radio y la televisi贸n deben ser propiedad del pueblo, y no propiedad de individuos particulares. Ese es nuestro concepto.
聽聽聽 En nuestro concepto, los peri贸dicos y los medios masivos pertenecen al pueblo. Y debe existir la m谩s amplia libertad para que el pueblo utilice esos medios en favor de los intereses de la causa, en la cr铆tica dura todo lo que est茅 mal hecho. Creo que mientras m谩s cr铆tica exista dentro del socialismo, eso es lo mejor鈥
聽聽聽 (Conferencia de prensa ofrecida en el hotel Pegasus, Jamaica, 21 de octubre. Ediciones OR (octubre-diciembre), La Habana, 1977)
聽聽聽聽 鈥o creo que lo m谩s importante es que tengamos conciencia de que debemos usar la prensa en esta batalla, que es la batalla de la Revoluci贸n ahora y en futuro. Debemos estar conscientes de eso. Esto va a generar m谩s presi贸n, y yo creo que hace falta m谩s presi贸n sobre los cuadros, sobre los organismos, sobre los ministros, los cuadros pol铆ticos, sindicales, administrativos, todos. Porque falta presi贸n. Si existiera m谩s presi贸n yo creo que existir铆an menos errores. Se supone que hay presi贸n, que el sindicato se ocupa, que el Partido se ocupa, que todo el mundo se ocupa, que el gobierno se ocupa de los problemas, pero los problemas aparecen por ah铆 constantemente, muchas veces tardamos hasta meses en enterarnos de que un problema ocurre. Todo esto va a generar m谩s presi贸n, va a generar amargura, va a generar incluso injusticia, va a generar incomprensiones, va a generar interpretaciones err贸neas, superficiales, de todo eso, porque yo no veo otra manera. Realmente, yo no veo manera de que nosotros empecemos a emplear la prensa de un modo m谩s eficiente y que no se originen algunos de estos problemas, y que yo creo que solo la pr谩ctica y solo el tiempo podr谩 irlo perfeccionando.
聽聽聽 Y yo lo que digo es que lo que hagamos, tenemos que hacerlo. No como ha ocurrido tantas veces. Se manda una circular, se desata una gran cr铆tica de cualquier tipo, se retrocede, porque empieza a producir efecto negativo y es verdad que puede producir efecto negativo.
聽聽聽 Los periodistas son un destacamento de la Revoluci贸n, y tratan de servir a la Revoluci贸n de la forma en que ellos creen que la sirven mejor y en las condiciones en que desenvuelven su trabajo, y nuestro problema consiste en saber c贸mo utilizar ese destacamento de la Revoluci贸n. Ese es nuestro problema, c贸mo utilizar de la manera m谩s eficiente ese destacamento de la Revoluci贸n, porque no lo estamos usando de la manera m谩s eficiente.
聽聽聽 Si estoy convencido de que hay que utilizar la prensa de otra forma, y hay que hacer que la prensa participe en esta batalla contra todas las tendencias negativas, que la prensa participe definitivamente en la batalla por el perfeccionamiento de nuestro sistema, de nuestra Revoluci贸n, que la prensa trabaje, participe de una manera m谩s eficiente. No es que no participe, no le voy a negar a nuestra prensa muchas de las cosas positivas que ha hecho en muchos momentos y que hace, incluso, y muchas campa帽as y muchos trabajos serios. Yo digo que la prensa participe de una manera mucho m谩s eficiente en el proceso de la construcci贸n del socialismo en nuestro pa铆s y que nosotros tracemos pautas de c贸mo se debe emplear la prensa en un proceso revolucionario.
聽聽聽 Si el sue帽o de un revolucionario era tener un periodiquito clandestino, nosotros tenemos un peri贸dico que saca 1 000 000 de ejemplares, 驴por qu茅 no vamos a hacer un uso 贸ptimo de ese instrumento? Si la batalla antes era contra la explotaci贸n, contra la opresi贸n, contra la tiran铆a; la batalla es ahora por la construcci贸n del socialismo, una motivaci贸n tremenda, hacerlo bien, hacerlo perfecto, 驴C贸mo no vamos a aprender a usar esos medios que tenemos de forma 贸ptima? Y no quiero decir que esos medios no hayan sido 煤tiles.
聽聽聽 Los burgueses se dan golpes de pecho haci茅ndose pasar por los m谩s capaces de la libertad de prensa y yo creo que, en realidad, si de valor se trata el revolucionario es mucho m谩s valiente, si de moral se trata el revolucionario tiene mucho m谩s moral.
聽聽聽 (Intervenciones durante los debates y sus conclusiones en el II Pleno del Comit茅 Central del Partido Comunista de Cuba, Ciudad de La Habana, 17-19 de julio. Cuba Socialista 6 (5), septiembre-octubre, 1986).
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