Lenin Moreno, un peón del imperio

Si algunas dudas quedaban de que el presidente de Ecuador, Lenin Moreno, act√ļa bajo las √≥rdenes de Estados Unidos, como un obediente pe√≥n de Washington, fueron disipadas por completo por decisiones absurdas, pero muy peligrosas, tomadas por ese gobierno en las √ļltimas horas.

Cuando México, haciendo gala de sus honorables tradiciones humanitarias y de política internacional, fue al rescate de Evo Morales en Bolivia, fue el ejecutivo de Ecuador uno de los que se opuso a que el avión que transportaba al líder indígena surcara el espacio aéreo del país, poniendo así más dificultades a esa operación.

¬ŅSer√° que Moreno le tiene tanto miedo a Evo, que no lo quiere ni siquiera en el cielo ecuatoriano, o ser√° que simplemente acat√≥ una llamada hecha desde el norte?

En mi opinión fueron las dos cosas las que lo llevaron a avergonzar a su nación ante la comunidad internacional.

Pero no habían transcurrido muchas horas cuando la volvió a hacer, declarando roto unilateralmente el convenio de salud con Cuba, que tantos beneficios ha dado a los ciudadanos más necesitados de su país.

El se√Īor Moreno no puede alegar ignorancia. Cuando el era una persona decente y actuaba como vicepresidente de Rafael Correa coordin√≥ y fue testigo de primera mano del humanismo, abnegaci√≥n y elevada calidad profesional de los especialistas cubanos que recorrieron el pa√≠s para detectar personas con discapacidades f√≠sicas o intelectuales durante la misi√≥n Manuela Espejo.

Sabe, asimismo, que en las clínicas oftalmológicas creadas en Ecuador unas 184 mil personas de escasos recursos recibieron el milagro de recobrar o mejorar la visión, sin que les costara un solo centavo.

Al acatar esta otra orden de la Casa Blanca, Lenin Moreno no le est√° haciendo da√Īo a Cuba, como √©l y sus patrones creen. Est√° da√Īando, y mucho, a su propio pueblo, al que le niega la posibilidad de recibir atenci√≥n m√©dica de calidad en los m√°s remotos lugares del territorio, a donde nunca han ido, ni ir√°n los profesionales ecuatorianos.

No sé cuánto ni qué le hayan ofrecido por romper este acuerdo, o si lo hizo sólo para complacer a los que le dictan la agenda del día, pero como sea no me cabe la menor duda de que cometió un gravísimo error.

Ya antes de estas tropelías había demostrado que no es un hombre de palabra. Cuando tuvo que batirse en retirada por las masivas protestas contra un programa de ajuste neoliberal, salvó los muebles derogando el decreto que lo amparaba y prometió un proceso de negociaciones para resolver la crisis.

Lo que ha hecho es todo lo contrario, pues metió a la cárcel a dirigentes del movimiento Revolución Ciudadana y ahora amenaza con lo mismo a líderes indígenas por haber participado en las protestas. Al mismo tiempo mandó al Congreso otro paquete con todas las imposiciones del FMI.

Seg√ļn Dante Alighieri, los mentirosos van al infierno, pero los traidores tienen un lugar especial, justo al lado mismo de Lucifer. Si alguien tiene por all√≠ un ejemplar de la bell√≠sima traducci√≥n que de La Divina Comedia hizo Bartolom√© Mitre, que se la preste a Lenin Moreno, a ver si aprende algo. FIN


(RHC)

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