El amor: esa fuerza que mueve al mundo desde los tiempos más remotos
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- CategorÃa: Especiales
- Publicado: Jueves, 14 Febrero 2019 00:00
- Escrito por Pedro Pablo Sáez
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El amor es la fuerza que mueve al mundo y por defenderlo, durante siglos, el ser humano ha sido capaz de hacer no solo el ridÃculo en algunas circunstancias sino también actos heroicos y de enorme sacrificio en coyunturas extraordinarias.
Grandes historias, ungidas por el más hermoso de los sentimientos se juntan en la Historia de Cuba: unas, donde a pesar de existir un efecto intenso y recÃproco entre los dos amantes fue el deber quien impuso la separación; y otras que demuestran la voluntad de mantenerse juntos bajo condiciones adversas en defensa del amor compartido.
Quién no recuerda, por ejemplo, la bella y verdadera historia entre El Mayor General camagüeyano Ignacio Agramonte y su esposa Amalia, cuando inmediatamente después de recién casados tuvieron que aplazar ese idilio frente al llamado de la Patria de luchar por la independencia de Cuba.
Él partió hacia la manigua redentora, y ella permaneció fiel a su adorado galán, incapaz de traicionarlo ni en actos, ni en el pensamiento, apoyando su determinación y arrojo con emblemáticas cartas que en medio de la distancia y la separación mantuvieron la unidad y la pasión entre ambos.
Otras féminas, como Bernarda Toro, compañera amantÃsima del generalÃsimo Máximo Gómez, y MarÃa Cabrales, esposa del Titán de Bronce, siguieron los pasos de ambos héroes como parte del Ejército libertador en la Guerra mambisa del 68, en medio de privaciones y peligros. Esa historia se repetirÃa en otras gestas y con diversos nombres en el devenir cubano.
Mucho amor se prodigaron en tiempos más cercanos hombres y mujeres de ascendencia común que, en medio del PerÃodo Especial, frente a privaciones e incertidumbres, mantuvieron esa fuerza como lazo para salir adelante, formar una familia y contar a los hijos la importancia de dar y darse a sà mismos en esa relación de pareja donde todo puede faltar, menos la comprensión y el compromiso.
A amar se aprende amando, desde la forja de cualquier amistad hasta en el más profundo de los romances del ser humano. Â




