Como en Girón, en Cuba se sigue defendiendo la Revolución

Como en Girón, en Cuba se sigue defendiendo la Revolución“El amor madre a la patria no es el amor ridículo a la tierra ni a la hierba que pisan nuestras plantas; es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca…â€

Así como el apóstol de Cuba José Martí, rindió tributo a estas palabras suyas, incluidas por él en su poema “Abdalaâ€, los jóvenes imberbes que 55 años atrás se batieron contra el enemigo imperialista en las arenas de Playa Girón, lo hicieron convencidos de que la Patria es ara y no pedestal.

El sonido de las primeras bombas lanzadas por un ataque aéreo sorpresivo del Imperialismo  sobre los aeropuertos militares de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba el 15 de abril de 1961, constituyó la diana que puso en pie de lucha a los valientes muchachos de la defensa antiaérea cubana, quienes rechazaron la artera agresión y escribieron la primera página de gloria en la epopeya de Girón.

El 16 de abril, durante el entierro de las víctimas del bombardeo y en vísperas de la invasión mercenaria, un hervidero de milicianos, estudiantes, campesinos y combatientes del Ejército Rebelde, junto a todo un pueblo con las armas en las manos y dispuesto a vencer o morir por su libertad, rodearon al Comandante de todas las batallas para escucharle proclamar el carácter socialista de la Revolución cubana.

Pocas horas después, en el amanecer del 17 de abril, 1 500 mercenarios apoyados por buques de guerra estadounidenses, incluido un portaaviones, se lanzaban a la aventura que trascurridas 72 horas se convirtió en la mayor derrota del Imperialismo en América Latina, y constituyó un ejemplo de unidad, patriotismo y salvaguarda de la independencia para todo el continente.

Porque Patria, muchachos, muchachas, jóvenes de hoy y del mañana, eso también nos dijo Martí: “…es humanidad. Aquella porción de la humanidad que vemos más cerca, y en que nos tocó nacerâ€â€¦ Esa cuya defensa incondicional constituye el primer deber y el orgullo mayor de todos sus hijos.