Derechos Humanos, ¿un derecho o un deber?

 Día  de los derechos  humanos EL 10 de diciembre  se  conmemoró  de  forma  oficial  el Día  de los derechos  humanos,  en  ese  programa  existen naciones en las cuales  tales objetivos son interpretados   de  acuerdo  a  los  intereses  de  su política, y aunque  se proclama la justicia  social, la  eliminación de la esclavitud y el no  sometimiento a las torturas  a las personas, no siempre  se  cumple.

Y ejemplo de ello es  el gobierno de  los Estados Unidos  de América que   es el principal  país  agresor,  viola  los  derechos  humanos  al permitir  la  tortura  de  los  individuos  y  desde  sus  sofisticados  drones  causan destrucción y muerte  en otras  partes  del mundo,  a pesar  de  ello se autotitulan  campeones  de la  democracia.

Norteamérica  fue  uno  de  los principales  sostenes  de  Sudáfrica y  de  su  odiado  sistema  del   Apartheid, con una  alta  dosis  de  violencia  y de  racismo, contra  la  cual Nelson Mandela  y los  Integrantes  de su partido lucharon y  sufrieron persecución y  cárcel,  política   apoyada  totalmente  por  la  cúpula de Poder  en  Estados Unidos. 

Mandela  sufrió en carne  propia la barbarie  del Racismo, y con los  años  las  naciones  democráticas  reconocen hoy  su lucha y su inclaudicable voluntad hasta  alcanzar  el triunfo. En  estos momentos en los  cuales  se le  rinde homenaje póstumo por  su reciente  muerte, su recuerdo es un hermoso  ejemplo de  lealtad  y de amor hacia  su pueblo y al cumplimiento de  los verdaderos  derechos  humanos, el respeto a los hombres a  sus ideales patrios.

Y cuando este  10 de  diciembre se conmemoró   65 años  de  la  declaración Universal de  los Derechos Humanos  por las  Naciones Unidas, es cierto que  aún falta, y no es precisamente  los  países  pobres  a quienes más  le  resta  por hacer  realidad  tales objetivos, son los más  desarrollados y poderosos  con  sus políticas  de  agresión  e intromisión en los  asuntos internos  de otras naciones los convocados  a ajustarse más  a la letra de los propósitos  proclamados  en el documento.                                                                           Â