Ratifica Cuba que relaciones con EE.UU. tienen que basarse en el respeto y la reciprocidad
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- CategorÃa: De Cuba
- Publicado: Martes, 12 Noviembre 2019 08:04
- Escrito por Redacción Digital Radio Florida
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La Habana, 12 nov.- Carlos Fernández de CossÃo, director general para EE.UU. del Ministerio de Relaciones Exteriores, accedió a conversar con Cubadebate sobre elementos que en el ámbito diplomático confirman un contexto hostil tras el restablecimiento de relaciones el 17 de diciembre de 2014.
—Fernández de CossÃo, más allá de las sanciones económicas, ¿qué otras señales confirman un escenario de agravamiento en las relaciones bilaterales entre Cuba y los EE.UU.?
—El ministro fue explÃcito al describir varios hechos que demuestran ese agravamiento. Es cierto que el énfasis puesto por él, en esa ocasión, estuvo asociado fundamentalmente a las medidas del bloqueo económico y financiero, medidas que buscan asfixiar nuestra economÃa y dañar al pueblo cubano. Sin embargo, el agravamiento en las relaciones bilaterales se representa también por otras acciones adoptadas por el gobierno de los Estados Unidos.
Desde la llegada al poder, un segmento influyente dentro del actual gobierno de los Estados Unidos, formado por varios sectores anticubanos, se ha propuesto deshacer todo lo que se avanzó bajo el gobierno de Barack Obama, llevar las relaciones a los puntos de mayor agresividad en el pasado y tratar de poner en el camino los suficientes obstáculos para que sea difÃcil en el futuro cualquier retorno o recuperación en los vÃnculos bilaterales.
Varias esferas de cooperación bilateral que se habÃan formalizado entre los dos paÃses están casi todas paralizadas. Mecanismos de diálogo bilateral son casi inexistentes. Se han introducido obstáculos adicionales a los intercambios culturales, deportivos y educativos, asà como a los vÃnculos entre las familias a ambos lados del Estrecho de la Florida. Está el hecho también de que se ha degradado el funcionamiento de las dos embajadas.
El gobierno de los Estados Unidos decidió unilateralmente en el 2017 reducir el personal de su embajada en Cuba, incluyendo el que se encarga de los servicios consulares, y también decidió unilateralmente expulsar de forma arbitraria e injusta a 15 funcionarios diplomáticos de la embajada de Cuba en los Estados Unidos.
Como se alertó hace prácticamente un año, la embajada de los Estados Unidos también ha estado negando visas o demorando el otorgamiento de visas para funcionarios diplomáticos cubanos en nuestra embajada en Washington. Por supuesto, eso daña el funcionamiento de las dos misiones diplomáticas y obliga a Cuba a actuar con reciprocidad, puesto que las relaciones diplomáticas entre los paÃses se conducen sobre la base de la reciprocidad.
—¿Estas acciones podrÃan conducir al cierre de las embajadas?
—Sabemos que hay quienes dentro del gobierno de los Estados Unidos o personas con influencia dentro de él han promovido esa intención. Algunos de los elementos anticubanos más extremos han dicho pública y explÃcitamente que buscan el cierre de las embajadas. Es una ambición concebida desde que se establecieron las relaciones en 2015. Naturalmente, el gobierno de los Estados Unidos tratará de encontrar pretextos para justificarlo en la eventualidad de que se decida a dar ese paso.
En cuanto a las visas diplomáticas, no existe duda de que es algo que se trata de presentar como un incidente. Hasta hoy, que conozcamos, no es una decisión, pero no nos sorprenderÃa que eso pudiera suceder en el futuro.
Lo que sà puedo asegurar es que Cuba tiene total compromiso con el buen funcionamiento de las respectivas embajadas en ambos paÃses, como tenemos ese total compromiso con el funcionamiento de las embajadas en Cuba de todos los paÃses con los que tenemos relaciones diplomáticas, y como tenemos la obligación de velar por el buen funcionamiento de nuestras embajadas en todas la capitales.
—En algún punto de esta escalada provocadora, ¿la iniciativa podrÃa partir de la parte cubana?
—Cuba no se propone dar ese paso. No es nuestra intención, ni creemos que nadie gane con él. No gana nada nuestro pueblo, ni ganarÃa tampoco el pueblo de los Estados Unidos. Lo que sà es cierto, y esto debe entenderse, es que el funcionamiento de las embajadas en los respectivos paÃses depende de la voluntad de ambas partes y se basa en la reciprocidad. Las condiciones de trabajo y de plantilla han de ser recÃprocas, si bien no idénticas.
El gobierno de Estados Unidos no puede esperar que, al negarle determinadas condiciones mÃnimas a la Embajada de Cuba en ese paÃs, se le vayan a garantizar aquà todas la condiciones que reclama para su misión diplomática.
Estados Unidos se niega a otorgarles visa a funcionarios de Cuba para determinadas responsabilidades en nuestra embajada que son análogas a responsabilidades que tienen funcionarios de ellos en su embajada en La Habana. Es una posición insostenible.
Debe comprenderse que nuestro paÃs actuará siempre sobre la base de la reciprocidad. Estamos en disposición de acomodar los requerimientos de personal que tenga la embajada de los EE.UU., siempre que haya de parte de ellos la disposición de acomodar los requerimientos de personal de nuestra embajada en ese paÃs.
—Y hay notables diferencias de seguridad entre La Habana y Washington…
—Estados Unidos es un paÃs donde hay mucha violencia; es algo bien conocido. Ese no es el caso de Cuba. En EE.UU. las autoridades de la policÃa encargadas de la seguridad de los diplomáticos no siempre son capaces de garantizar plenamente la seguridad de los funcionarios de otros paÃses, ni de las sedes diplomáticas. Tenemos amargas experiencias en ese sentido. Además, se conoce bien la tolerancia e incluso la complicidad que disfrutan los elementos más agresivos contra Cuba en EE.UU., en particular con las actuales autoridades de gobierno.
—¿Cuál podrÃa ser la próxima medida o acción de EE.UU contra Cuba?
—Es lógico esperar que adopten nuevas medidas contra nuestro paÃs y contra lo que queda de las relaciones bilaterales, pues es algo con lo que se han comprometido públicamente. Puede esperarse cualquiera que tenga como fin dañar a la población, perjudicar la vida cotidiana del cubano, deprimir su nivel de vida y hacerla más incómoda. Ese ha sido el sentido evidente de las medidas tomadas a lo largo de este año, por solo referirme a las más recientes. Es el motivo siniestro y original con que se concibieron las primeras medidas de bloqueo económico y ese empeño no ha cambiado a lo largo de 60 años.
También pueden dirigirse a cortar en términos aún más absolutos cualquier contacto o intercambio entre los pueblos de ambos paÃses, incluso los intercambios entre los cubanos que allà viven y su paÃs de origen. Debe comprenderse que le temen a esos contactos, necesitan impedir que la mayorÃa de los ciudadanos de EE.UU conozca Cuba y desmientan, por ellos mismos, las falsedades que se divulgan sobre este paÃs y su pueblo.
(RHC)





